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martes 30 de septiembre de 2008

La Debacle Financiera Norteamericana


( Lo que la Receta “Hood Robin” nos Anuncia )

Alfredo Velarde

La dominancia hegemónica de un capitalismo crecientemente financierizado, como rasgo prototípico de la exultante globalización que no pocos aplaudían a rabiar, apenas la víspera, está terminando por evidenciar la realidad del mundo capitalista maduro , con los pavorosos resultados de imponer con frenesí la especuladora función crematística del capital ficticio que se desmorona, frente a la economía real quebrantada por la debacle financiera norteamericana y que amenaza con devenir en una recesión internacional , que ya está siéndolo y que terminará golpeándonos –también a los mexicanos- una vez más.

Se trata, sin duda, de una “externalidad” con la que no contaba el ortodoxo libreto de los reaccionarios defensores republicanos a ultranza del laissez faire a la luz de la coyuntura electoral y que deja mal parado a su enmudecido candidato presidencial sobre el particular, John Mc Cain , en el primer debate frente al candidato de color, el demócrata Barack Obama , en la Universidad de Pensylvania . Se trata de un escenario, en Estados Unidos, en que hasta lo electoral se subordina al complejo bordado de un difícil “acuerdo político” escasamente consensual, para tramitar el más grande rescate financiero de la historia , en el orden de los 700 mil millones de dólares, nada menos que a favor de los grupos financieros responsables de la volatilidad que condujo a la crisis económica más grave, desde la época de la Gran Depresión . De ahí el enojo y la desazón de los sectores informados y críticos de la opinión pública estadounidense, quienes se sienten estafados –y lo son- ante las grotescas y alucinadas declaraciones del saliente presidente y criminal de guerra, Baby Bush, sobre el “capitalismo democrático” yanqui que supone. ¡Cuanta burrada en un solo hombre!

No tengo empacho alguno en definir el contenido del inmenso rescate financiero que se cocina en los EUA, como una suerte de receta “Hood Robin” ( Robin Hood al revés , consistente en quitar fondos públicos del erario que proceden de los contribuyentes y, en mayor medida, de los contribuyentes de medianos y bajos ingresos , para dedicarlos -vía la compra de acciones devaluadas por el Estado- para rescatar a las instituciones financieras que se desmoronan). El acuerdo económico, que requiere la aceptación de la bipartidista clase política del Capitolio , resulta irónico por cuanto se trata de una iniciativa que controvierte radicalmente y al pie de la letra, el espíritu del librecambismo del que los políticos norteamericanos, sobre todo del Partido Republicano , habían venido haciendo ostentación y dictando cátedra, cuando menos desde el ascenso de la llamada “nueva economía” del tiempo de los Ronald Reagan y las Margaret Tatcher en plena emergencia de la desde entonces fascistizada dogmática neoliberal y que condujo, con su marco teórico, a la reestructuración capitalista que hoy parece desfondarse y que explica que los adictos al capitalismo de reformas invoquen al keynesianismo y pretendan recaer, de nuevo, en el intervencionismo estatal . ¡Lo que hoy se demuestra –en todo caso- es que todo capitalismo, bajo cualquiera de sus modalidades, conduce al mismo resultado y son pocos los que tienen los arrestos para reconocerlo a fin de obrar en consecuencia!

Hace ya 14 años, cuando estalló la crisis financiera mexicana de insolvencia brutal con los Tesobonos (mal llamada como “los errores de diciembre” ), el entonces presidente “demócrata” , William Clinton , resolvió mover sus influencias para asegurar una línea de crédito que ascendió a más de 40 mil millones de dólares, que concluyeron con aquel “rescate” que todavía venimos pagando y ahora se demuestra que resultó temporal. Y la estridencia neoconservadora contra aquella medida allá, pontificaba las pertinaces inconveniencias de violentar el “libre juego de las fuerzas del mercado” .

Aquello gravitó, de alguna manera, junto con otros elementos (como el affaire Lewinsky junto a algunos más) en la pérdida de los demócratas de la presidencia norteamericana. Visto el presente de la crisis yanqui , las enormes dimensiones del rescate endógeno a los propios EUA, ¿estamos ante un nuevo recambio político, ahora a favor de los demócratas, como entonces ocurrió a favor de los republicanos? No lo sabemos, pero mueve a risa que los yanquis hagan ahora con su economía en quiebra, lo que antes se gritaba a los cuatro vientos que no debía hacerse para resolver los problemas económicos de países como el nuestro.

Aunque Barack Obama , tenga un handicap en contra , marcado por el color de su piel en una nación de orígenes vinculados con una larga historia de inmigración sostenida, pero racista hasta el tuétano, es evidente que la debacle financiera norteamericana lo catapulta en sus posibilidades para arribar a la Casa Blanca (pues es sólo un poco menos reaccionario que Mc Cain ), entre otras razones porque el “cambio” que propone sugiere la necesidad por comprender las vulnerabilidades que, de la crisis del sector inmobiliario de la que todavía los yanquis no salen, primero, a la financiera de ahora y que complica todo el entorno, resulta preciso tener en claro lo que ha implicado la imposición de un patrón de acumulación con fundamento en la volatilidad financiera que hoy ha estallado con contumaz virulencia: la pérdida de centralidad protagónica de los EUA, en la dinámica constitutiva imperial y que parece anunciar que el largo ciclo hegemónico y de pretensiones unilateralizantes de un poder indisputado, periclita con celeridad.

Hoy, la naturaleza biopolítica de la contradicción entre propietarios privados y desposeídos , y de gobernantes contra gobernados , en un mundo de globalizada inestabilidad económica y política también, parece apelar a una nueva versión de la hegemonía capitalista mundial llamada a compartir mancomunadamente la hegemonía con otros países desarrollados, en la que los EUA podrían resultar perdedores. Pero un cambio radical, como el necesario, exige un levantamiento del mundo del trabajo contra el capital en todas partes, empezando por los ladrones financieros que Bush rescata hoy en los EUA.

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