


Lorenzo Meyer/Historiador y analista político
No hay derecho a pensar en un nuevo PRIAntonio Cerda Ardura
Aunque al PRI le fue bien en las urnas el domingo 5, durante el proceso electoral intermedio, no le ha ido igual con las expectativas sobre el desempeño que tendrá como gobierno en los bastiones que ha recuperado. En realidad, son pocos quienes creen que es un partido que ha cambiado.
En ese sentido, durante una entrevista con Siempre!, Lorenzo Meyer, historiador y académico de El Colegio de México, señala que el triunfo del PRI fue, en parte, producto del conservadurismo de la sociedad mexicana.
El intelectual asegura que los mexicanos no tenemos derecho a pensar en un nuevo PRI, porque su liderazgo es el de siempre y con las mismas actitudes, pero, aún así, lo probable es que ese partido vuelva a Los Pinos.
Un PRI unido
¿Qué factores determinaron el triunfo del PRI? ¿Una oferta real de ese partido o el voto de castigo al PAN?
Hay varios factores. En primer lugar, estaría el pobre desempeño de Felipe Calderón en materia de economía. El siempre ha centrado la culpa de la crisis en el exterior, pero la verdad es que también hay culpa adentro. No se es enteramente juguete de las circunstancias. Esta gran depresión afectó a todos los países. Sin embargo Brasil y China siguen creciendo y México es la nación con el peor desempeño en América Latina. ¿Si todo el mundo resultó afectado, a México le tocó el peor de los destinos, o es una ineptitud de la clase política? Hay responsabilidad por el mal manejo de la economía y por esa forma tan ligera en que se habló de un catarrito y de que estábamos blindados. A ese blindaje se lo llevó el viento, a la primera racha.
Otro factor es que el PRI tiene la mayoría de los estados, y los gobernadores se comportaron de la manera tradicional priísta: con la compra de votos y el uso del aparato estatal para ganar la elección. La vieja tradición priísta está muy viva y ellos se condujeron como lo que son: usaron la maquinaría de su mayoría para apoyar al PRI. Una tercera razón es que el PRI se deshizo de su peor representante, Roberto Madrazo. Lo lanzó por la borda y se quedó con una especie de colegio de notables, en el que no se dio entre ellos un conflicto abierto, aunque puede venir en el futuro: Peña Nieto, Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones, etcétera. Por el momento, hubo más colaboración que ponerse piedras en el camino.
Se dio un buen cierre de filas.
Notable y natural. Otro elemento fue la caída del PRD. Luego de que casi entró a la Presidencia y de ser la gran esperanza y la gran expectativa, el PRD sufrió una guerra interna feroz que disminuyó su fuerza y algunos de sus electores se deben haber ido al PRI. Desde luego, no le dio la batalla a los priístas.
Por supuesto, debió influir la cuestión de la inseguridad.
Pero la inseguridad significa un problema para el PRI, porque su origen es priísta. Hay, por el contrario, algo difícil de evaluar, pero que me parece real: el conservadurismo de la sociedad mexicana. Tenemos una sociedad no solamente conservadora, sino carente de tradición democrática, que no ve del todo mal las formas políticas que ha usado el PRI y que no son distintas a las de antes de la Revolución, como la corrupción, el nepotismo y la irresponsabilidad, mientras no rebasen ciertos límites. Hay una especie de acuerdo tácito: “Tú robas, pero dame lo mínimo necesario para mantener una forma de vida colectiva más o menos aceptable. Algo de seguridad, algo de ayuda en subsidios y algo de desarrollo económico. Así no veo mal el que tú te traspases, transgredas la ley y uses el poder para tus propios fines”.
¿Sigue vigente la oferta política del PRI?
Quién sabe cuál sea la oferta del PRI, porque el PRI no tiene una ideología. Es un partido pragmático que busca el poder. Si lo puede encontrar por la izquierda, se va con Cárdenas. Si es por la derecha, se va con Alemán y con Salinas. Su oferta es mantener más o menos un ambiente tranquilo y predecible.
Los panistas tuvieron también muchas actitudes priístas, entre otras, la de la corrupción. Así que entre corruptos nuevos e ineptos y entre corruptos viejos conocidos, pero más o menos experimentados, pareciera que una parte importante de los votantes se decidió por los segundos.
El viejo sistema
¿Qué PRI ganó? ¿El de Beatriz Paredes, el de los gobernadores o el del antiguo sistema?
Todos son el PRI del viejo sistema. No veo a nadie nuevo. Incluso Enrique Peña Nieto, aunque biológicamente es más joven, de espíritu es tan viejo como Isidro Fabela, Hank González o como todo el Grupo Atlacomulco, del cual proviene. Francamente no veo la posibilidad o el interés de dividir al PRI. Claro, ahora existe lealtad hacia los gobernadores, porque ya no la hay hacia un presidente. Para algunos, la cima de la pirámide priísta está muy cerquita: es el gobernador de su estado. Ya no hay que ir a un peldaño más. Y Beatriz Paredes en más de un momento dio la impresión de estar desaparecida. Si hablamos de gobernadores, en conjunto todos son muy hechura de la antigua cultura priísta. Quizás puedan ser diferentes en la forma. Hay unos que tienen mucho dinero y los medios a su favor, como Peña Nieto, y otros que no, como Mario Marín o Ulises Ruiz.
¿Qué debe hacer el PRI con sus votos? ¿Puede ser un PRI como detergente, mejorado?
¡No tenemos derecho a pensar en un nuevo PRI! ¿Por qué cuando el liderazgo es exactamente el de siempre y con las mismas actitudes? Por ahora lo que podemos esperar es una política, desde su perspectiva, bastante inteligente. El PRI le va a dejar a Calderón pagar los costos de la crisis económica y de la inseguridad. Para todo propósito práctico, Calderón ya está neutralizado. Así que el PRI pasará tres años administrando la desgracia de Calderón, para luego dar el zarpazo final y volver a Los Pinos.
¿Puede decaer el PRI en tres años?
Podría tener algún problema serio, pero va a argumentar que quien gobierna es Calderón. Aunque no vaya a gobernar, a él le van a cargar la responsabilidad de todo lo que pase. Calderón, por supuesto, intentará defenderse, pero quien lleva las de ganar es el PRI, porque tiene todos los instrumentos para ir acomodando las fichas a su favor. Por ejemplo, el presupuesto o los cambios legislativos tendrán que negociarse en los términos del PRI. El PRI va a señalar, en cualquier caso, que ellos son los autores del cambio o que Calderón se puso tan necio que nada se pudo hacer. ¡El PRI está en una posición magnífica!
Si hay un deseo de la gente de volver a cierta estabilidad, el PRI impondrá las reglas y hay un presidente debilitado, entonces el PRI tiene un pie ya en Los Pinos.
Sí, como desencanto del cambio democrático y bajo el lema de que más sabe el diablo por viejo que por diablo, o que más vale malo por conocido que bueno por conocer. Hay que ver aún cómo se comporta la izquierda, que tiene un movimiento social, pero carece de recursos y está navegando contra la corriente.
Se supone que la agenda legislativa que anunció Beatriz Paredes tiene un enfoque social. ¿Llenará las expectativas de la población?
Si no las llena, Paredes o quien hable por el PRI podrá decir que no fue por culpa de ellos, sino del Presidente y del PAN.
¿Quiénes, del PRI, han quedado firmes para obtener la candidatura presidencial?
El que lleva la delantera es Enrique Peña Nieto, sobre todo porque tiene a su favor a las televisoras. Más del 60 por ciento de los mexicanos toman su información política exclusivamente de las televisoras.
Incapacidad de México
¿Tiene el PRI un reto real?Yo no diría que el reto es de ese partido, sino del país, que vuelve al pasado. Es la incapacidad de México de trascender su antiguo y viejo sistema autoritario. Ahora el PRI ensaya lo que no había ensayado antes: la posibilidad de un alternancia con el PAN, para luego volver. Eso le da un barniz de modernidad perfecto, pero en la esencia, en sus formas de lograr el poder, de manipular al ciudadano, el voto, etcétera, sigue siendo muy similar al pasado. Su proyecto es un proyecto camaleónico. El PRI tiene cualquier proyecto que en el momento le convenga. El hecho de haber logrado este triunfo con el Partido Verde, es un indicador de que no tiene límite en su oportunismo.

Rafael Segovia/Profesor emérito de El Colegio de México
El PRI está obligado a recuperar la PresidenciaAntonio Cerda Ardura
El voto popular le dio la vuelta al PAN porque la nación quiere nuevamente un Estado laico, más social y más seguro de lo que hace, y porque los panistas, como gobierno, resultaron un fiasco, afirma don Rafael Segovia, profesor emérito de El Colegio de México.
El politólogo e intelectual dice en entrevista con Siempre!, que el partido que arrasó en las elecciones intermedias del 5 de julio, el PRI, debe sacudirse a los oportunistas, cambiar verdaderamente para responder a sus votantes y hacer todo lo posible por recuperar la Presidencia en el 2012.
No saben gobernar
¿Cuál es la importancia del triunfo del PRI en las elecciones intermedias?
Lo consideremos como lo consideremos, lo importante ha sido la derrota del PAN. Se trata de un cambio fundamental que no esperábamos desde hace mucho tiempo. Y es que parecía que el PAN hubiera llegado para quedarse. Habían dicho que ellos eran la honestidad, el orden y el cambio, y, sin embargo, nada de eso se produjo. Todo siguió no igual, sino peor. De manera que la gente —y eso es lo llamativo— le dio la vuelta. Es decir: si el PRI hubiera ganado con 2 o 3 por ciento de la votación, muy bien. Pero ganó por muchos más votos.
No exageró Beatriz Paredes al decir que el PRI arrasó.
El PAN y el hombre que ha estado gobernando durante estos tres años han demostrado una cosa: que no saben hacerlo. El Presidente se ha limitado a poner a sus amigos en los puestos de importancia, y estos no han hecho nada porque son un colegio de incompetentes. ¡La gente se hartó del PAN, de su actitud y de lo que pensaba! Lo único que en realidad ha intentado Calderón es traernos un cambio en materia religiosa, porque constantemente habla de que ahora sí podríamos creer en Dios.
Tiene usted razón. Al Presidente le ganó la creencia y el Día Internacional de la Lucha Contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas dijo que no creer en Dios hace un caldo de cultivo para el uso de enervantes.
¡Cuando la historia de México ha sido lo contrario! México ha estado contra ese tipo de beatería como la que el Presidente ejerce. La nación quiere nuevamente un Estado laico, un Estado más social y un Estado más seguro de lo que hace. De manera que ahora el PRI sólo tendrá que hacer una cosa: sacudirse a los que verdaderamente no son priístas, sino oportunistas. La gente desea un PRI diferente y por ello se ha volcado a su favor, particularmente en los estados.
¿Por qué creer que el PRI podría ser distinto?
Hay gente que me ha dicho que es el mismo PRI. Pero yo sostengo que no es el mismo. En primer lugar, los votantes son los que han cambiado, y mucho. Esto lo sabe el PRI, así que tiene que andarse con los pies de piedra. No puede ser el mismo, ni hacer lo mismo, ni caer en lo que ya había caído y que provocó que la población lo rechazara hace nueve años. Por su parte, el PAN, amén de que no sabe gobernar, ha sostenido una actitud de culpar a todo el mundo de sus fracasos.
Le pongo como ejemplo ese escandaloso caso de la guardería de Sonora, en el que murieron cuarenta y tantos niños quemados, y que yo creo que tuvo una influencia decisiva en el voto de la gente. ¡Fue algo verdaderamente intolerable para los mexicanos! Le echaron la culpa a uno y a otro. Ponga usted que el gobernador Bours haya tenido alguna culpa, pero el principal culpable es el Presidente. ¡Que lo reconozca! Tenía que haber llamado a cuentas al que dio los permisos para abrir nuevas guarderías.
Cosas como esas demuestran que pudo haber un voto de hartazgo contra el PAN. ¿Y por qué no pudo ser a favor del PRD?
El PRD ha hecho tales cosas, que no era posible votar por él. Ganó alrededor del 13 por ciento de la votación. ¿Por qué? Entre otras cosas, el PRD tuvo unas elecciones internas que el IFE resolvió de manera cínica. ¡También se portaron como una colección de mamarrachos al darle el triunfo al Chucho mayor! Por lo que se dice, sabemos que Jesús Ortega gobierna al PRD. Pero el PRD no está gobernado. ¡Es nada en este momento! Al PRD podríamos señalarlo hoy como un partido muerto. ¡Ya no hay PRD! Y le voy a decir algo muy atrevido: estoy convencido que la ciudad de México es una ciudad de izquierdas que quiere votar por la gente de izquierda. Ahora el PRD va a deshacerse y desaparecer, así que se tiene que constituir una izquierda. ¿Cómo y en torno a quién? No sé. Pero la izquierda necesita un líder, no puede ser que esté gobernada por veinte señores que cada vez que dan su opinión dicen tonterías.
Ante este panorama, la opción real era el PRI.
Evidentemente era el PRI. Aunque el PRI no dijo nada nuevo en estas elecciones, la gente sí está esperando algo nuevo. La gente aguarda, por ejemplo, por una mejor distribución de la riqueza. Y si se dice que se van a repartir el pastel, tampoco lo creo. ¡No los van a dejar! El PRI sabe que no puede seguir con mentiras y mentirotas. Esta vez tiene que cambiar las cosas, y muy en serio, porque la población está harta y sin nada en el bolsillo. México tiene ya una vida cara.
Adiós para siempre
Esto que dice nos recuerda al muchacho que se marcha de casa y que, cuando le va mal, regresa al cobijo de los padres. ¿Así pasó con los mexicanos?
Desde luego. El votante siente que le ha ido muy mal. Encontró a un partido, el PAN, que piensa de una manera totalmente diferente y que, además, tuvo hace tres años la insolencia de decir: “Hemos ganado y, por consiguiente, aguántense”. ¿Y sabe qué creo? Que el PAN ha dicho adiós para siempre. Y es que ya nadie cree en el PAN. Le dieron su oportunidad y no la supo aprovechar, así que, en ese sentido, está muerto. Y si el PAN ha muerto, ¿qué lo va a sustituir? Evidentemente que el PRI, pero un PRI muy diferente, que va a tener que aguantarse las ganas de ser como antes. ¡Esta vez no! Esta vez tienen que cambiar y dejar de estar de lambiscones del PAN y del actual presidente. El PRI, que tendrá que responder a quienes votaron por él y constituir políticas de gobierno. Deberá tener mucho cuidado con ese voto y convertir sus acciones en realidades para el país y no en una desvergüenza más.
Aquí entra el supuesto sentido social de las propuestas del PRI, de sus estatutos.
¡Claro! Pero el PRI tiene que hacer todo lo posible para llegar a la Presidencia en el 2012 y ganar. ¡Ellos son los que tienen la política en la mano!
Contra los siniestros
Es la primera vez que escuchamos que un partido específico debe ganar la Presidencia. No necesariamente a un partido se le dice, como obligación, que llegue al poder.
El PRI tiene que desarrollar políticas que le permitan ganar. Hablo de verdadera política popular, social y atrevida que le permita asumir y mantenerse en el poder. Tienen que ser políticas que vayan contra algunos priístas siniestros. Quiero pensar que el PRI tiene conciencia de eso y que no va a dejar, de ninguna manera, que lo que tiene en la mano se lo coman otros, sobre todo la gente que le hace daño.
¿Y espera que ese partido en realidad lo haga?
Espero que con el tiempo que ha tenido, el PRI haya reflexionado.
El PRI no sólo tiene en contra la situación del país, sino al propio régimen.
Sí, pero, como comprenderá, si el PAN quiere hacer daño, no va a poder. ¡Está en el suelo! En términos boxísticos, ¡los han noqueado! Si el Presidente despidió rápidamente al jefe de su partido, eso no quiere decir que esté dispuesto a tener una política popular.
¿Lo deseable, entonces, es que vuelva el PRI a la Presidencia?
Yo, personalmente, lo espero, porque es la única manera de que México salga adelante, con una política de honestidad, por ejemplo, que tiene que darse ahora.
APAGA LA TELEVISION, NO PERMITAS QUE ASESINEN TU MENTE, MEJOR LEE UN LIBRO E INFORMATE EN LOS MEDIOS ALTERNATIVOS.
YUNQUELAND ROMPIENDO EL CERCO INFORMATIVO.
http://www.yunqueland.com/
Aunque al PRI le fue bien en las urnas el domingo 5, durante el proceso electoral intermedio, no le ha ido igual con las expectativas sobre el desempeño que tendrá como gobierno en los bastiones que ha recuperado. En realidad, son pocos quienes creen que es un partido que ha cambiado.
El voto popular le dio la vuelta al PAN porque la nación quiere nuevamente un Estado laico, más social y más seguro de lo que hace, y porque los panistas, como gobierno, resultaron un fiasco, afirma don Rafael Segovia, profesor emérito de El Colegio de México.
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CON EL DIPUTADO GONZALEZ GARZA 9 DE ENERO EN EL SME




























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