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Editorial EL UNIVERSAL
Una Presidencia (muy) acotada
06 de julio de 2009
Felipe Calderón dio inicio a su mandato con una Presidencia acotada. Primero el PRD y luego el PRI se le opusieron desde el Congreso. Después de las elecciones de ayer esa divergencia será aún mayor. Sólo que ahora será el PRI, en alianza con el Partido Verde, el que además de limitar las decisiones del gobierno federal fijará la agenda nacional.
El ciudadano habló fuerte en las urnas al marcar una distancia de alrededor de ocho puntos entre los diputados electos del PRI y los del PAN. ¿Le habrá reclamado a Acción Nacional la crisis económica? ¿Las consecuencias del combate militar al crimen organizado? ¿La campaña que hizo alrededor de la guerra contra el narcotráfico? Pueden ser varias las razones. Lo cierto es que hay un voto de castigo al partido en el gobierno federal.
El PRI regresa, pero no parece que por virtudes propias, por algún cambio a su naturaleza, sino por los errores y el rechazo al PAN y al PRD. En todo caso le favoreció haberse mantenido relativamente paciente y tolerante frente a los ataques de la dirigencia nacional panista.
Por su parte, el PRD termina hundido en las preferencias, no porque se hubiese orquestado en su contra una campaña para señalarlo como un peligro para México, ni porque fuera perseguido por gobierno alguno. El responsable de su destino fue el mayor de sus enemigos: el propio perredismo. Las izquierdas tendrán mucho en qué pensar sobre su mezquindad y divisionismos sancionados ayer por los electores.
Se avecinan tres años de difícil relación entre el Legislativo y el Ejecutivo, Mientras tanto los mexicanos amanecemos con una buena noticia y una mala en lo inmediato: por fin se acabó el proceso electoral intermedio; por desgracia, desde hoy, 6 de julio, comenzó la elección presidencial de 2012.
Periodistas de El Universal
Bajo Reserva
06 de julio de 2009
¿Cuánto le van a costar a Calderón los acuerdos con la primera mayoría, el PRI?
Es lunes 6. Hay muchos platos rotos. Hay también serpentinas y cuetones en el aire que anuncian fiestas privadas. En la casa del PRI, por supuesto, celebran. Igual en la del Partido Verde, en la de los abstencionistas y en la de los anulistas. PT y Convergencia pueden presumir que mantuvieron el registro, y más: que juntos suman casi 7% del total de la votación, fuerza dedicada a Andrés Manuel López Obrador. El PRD ha perdido brillo en el proceso; ha caído incluso por debajo de la camisa de fuerza: el mentado 16% de su “votación histórica”. Pero si alguien sale derrotado es el PAN. Y más que el PAN, la estrategia de su presidente nacional. Perdió hasta lo imperdible. Germán Martínez llega al fin de esta jornada con cuentas magras para su partido y con muchos, muchos platos rotos. ¿Cuánto le van a costar a Felipe Calderón los acuerdos con la primera mayoría, el PRI, después de que Beatriz Paredes y muchos otros líderes, agredidos en lo personal por Germán, no quieren ni verle la cara? ¿Cómo le hará el dirigente para sostenerse frente a corrientes panistas que hizo a un lado para imponer personajes tan torvos como electoralmente costosos? El señor Martínez está en problemas. Graves problemas. Sólo la mano del Presidente lo sostendrá; sus logros, ya vimos, no.
La agenda política del país se redefinirá. Ese será uno de los costos (¿ganancias?) de esta elección. Para empezar, el Ejecutivo deberá converger con la de oposición si quiere avanzar. El Presidente deberá justificar temas torales para él, como el combate al narco, o sus medidas contra la inseguridad. También deberá someter su agenda económica en las dinámicas de un Congreso que le es adverso. Y los errores del primer tramo de su gobierno, que tuvieron un costo en 2009, serán reprochados durante el siguiente tramo. Muchos panistas creen que el PRI no es un enemigo. Sabe negociar… y sacar provecho. Pero el costo para el Ejecutivo es innegable. El castigo del electorado es real.
La abstención fue alta, pero no tanto como algunos esperaban. La sorpresa está en el voto nulo, que apenas tuvo unas cuantas semanas para promoverse. Un 3% o 4% de incremento sobre el índice “tradicional” de votos anulados ratifica a los partidos que hay una creciente fuerza que no cree en sus métodos. La Encuesta Nacional sobre el Sentir Ciudadano que organizaron Este País, IPN e ITAM da información fuerte: ¿se siente representado por su diputado federal? De los 14 mil 884 ciudadanos que respondieron ayer, uno de cada dos (46%) dijo que no se siente representado.
Apunte final: ¿Y la lista de quienes operan las guarderías subrogadas del IMSS? Van 31 días desde la tragedia en Hermosillo, Sonora. Y ya pasaron las elecciones…
Lydia Cacho
Plan B
06 de julio de 2009
Democracia agonizante
Este domingo que el PRI arrasó en algunos de nuestros estados, recordé julio del 2000. Cuando creíamos que el IFE de Woldenberg había llegado para quedarse, sólido y honesto, que era nuestro caballo de Troya para conquistar la democracia; cuando creímos que la transparencia una vez instaurada nos haría un poco más libres. En aquel momento millones de personas votaron por Vicente Fox porque mostró que era un tipo cualquiera (y luego lo demostró de la peor manera), y porque él se convirtió en el instrumento para deshacerse de la clase política priísta que estaba llevando al país al colapso por la vía de la corrupción y la injusticia.
Nueve años después, cuando los grandes expertos nos dijeron que el cambio de partido nos llevaría a la madurez democrática, nos encontramos en las urnas con una sensación de que el voto nulo o el abstencionismo darían una lección a los partidos. Vimos los camiones acarreando gente del PAN, del PRI y del PRD. Las mismas técnicas de antaño, colores diferentes.
Los altísimos índices de abstencionismo no deben desestimarse. No acudir a las urnas, aunque el IFE diga lo contrario, es un acto político; es una forma de resistencia y un derecho. Descalificar el abstencionismo y el voto nulo no les arrebata fuerza social ni carga ideológica.
México está en uno de los momentos más difíciles de su historia moderna. Las y los expertos nos dicen que somos un símil de Colombia en los tiempos más complejos. Estamos rodeados de ira, de hartazgo, de violencia. Los políticos han logrado crear un ambiente tan violento que ya no hay adversarios sino enemigos. Ya no hay divergencias sino descalificaciones, trampas e insultos. Con las elecciones nos pone a prueba la vieja clase política que se resiste a la renovación. Esa que se disfraza, que cambia el discurso pero es corrupta igual. Los partidos se dividen no por sus enemigos sino por la ambición de sus aliados. Ganan los que hacen mejores trampas porque no tienen sentido de Estado (bien sabemos que el PRI nunca lo tuvo).
Las y los políticos ofrecen lo que no pueden aportar. No es necesariamente cinismo sino mezcla de ignorancia y pasión por un poder patriarcal impositivo, parlanchín y poco transformador. Más allá del decaimiento de una fiesta democrática que duró seis años, y que en los últimos tres se apagó al ritmo de las balas, bajo los ríos de sangre, con el miedo a las botas militares y a la incertidumbre del secuestro y la muerte, estas elecciones fueron un paso más para recordarnos que la sociedad tiene un poder transformador que debe articular mejor. Sí, el PRI seguirá recuperando bastiones no por su credibilidad, sino por incapacidad de la oposición. Los partidos pequeños desparecerán. El PAN seguirá fomentando mano dura. Llegarán más paramilitares y veremos videos de limpieza social por YouTube.
Estas intermedias nos recordaron que a la democracia no se llega por las urnas, sino por la transformación cultural. En Colombia, 60% de los diputados ha estado en la cárcel por nexos con el narcotráfico y con paramilitares. La historia no miente, la gente se engaña. Ahora más que nunca la sociedad civil tiene una tarea política. Rescatar el valor de la vida humana, prepararse para lo peor, que apenas viene, y trabajar por la paz que algún día llegará.
Antonio Navalón
Cuenta atrás
06 de julio de 2009
¡Se acabó el pastel!
Siempre he pensado que cuando la gente te sigue tienes que saber a dónde la conduces. Ayer, la clase política fue reprobada. El mensaje fue claro: se acabó el pastel de recibir todo sin devolver nada a cambio y resolver la vida de los políticos a costa de la inseguridad social del pueblo que dicen representar. Nos habíamos acostumbrado a que nos abusaran, robaran y engañaran; ayer México recordó que la situación podía cambiar y protestó.
Surgen de ayer dos lecciones con nombre y apellido. Nadie tiene la culpa de que en México la figura del Presidente esté entre la del padre y Dios, y que su decisión de militarizar la vida pública y el costo humano en la lucha contra la violencia le hayan costado el rechazo del pueblo. Otra lección fue para el golden boy, que si se confirman los éxitos de su partido los objetos de agresión se dirigirán contra él. Desde hoy el país es más peligroso que ayer pero menos que mañana. Hoy empieza la verdad de Peña Nieto.
Queda en duda si acabado el pastel, la situación permanecerá igual o si será posible algún cambio en la estructura.
Estas elecciones no fueron unas intermedias más, primero por el aumento en su costo que —con el pago de aviones, suburbans y caravanas incesantes hacia la felicidad, sobre nuestra desgracia colectiva— ascendió a 12 mil 800 millones de pesos; segundo porque cada voto —que nos hace más demócratas pero no más felices ni libres— representó 630 pesos —casi el doble del salario mínimo semanal—. En purismo democrático, ganar con 18% es ganar. En purismo sociológico es inevitable preguntarse qué hacemos mal para que cerca de 60% del país no tenga nada que ver con el actual sistema de representación política.
Hoy, 6 de julio, al llegar el despertar, los políticos deberán saber que nada es igual y que será complicado gobernar cuando tres de cada cuatro ciudadanos no se interesan o rechazan el sistema. Alguien tendrá la culpa —no usted o yo, porque hasta donde sé no fungimos como secretarios de Hacienda entre seis de la mañana y 12 de la noche, ni somos responsables de que México sea el país más castigado, con la peor administración de la crisis económica de América Latina.
Así, entre la bacanal democrática, los excesos de unos, la indiferencia de otros y el dolor de la mayoría, inicia una etapa de incertidumbre. Será fundamental que a quien le quedan tres años en el poder, que serán como un suspiro, responda con quién y cómo gobernará ahora.
P.D. No olvidemos Hermosillo: Valeria Muñoz Ramos, dos años.
Manuel Camacho Solís
Del ilusionismo a la dura realidad
06 de julio de 2009
La política es un juego de espejos. Lo es hasta que uno choca con uno de ellos. Una vez que ha pasado el juego de los ilusionismos de la elección y antes de entrar a un nuevo juego de ilusionismos —ahora el de la sucesión presidencial—, convendría darse cuenta de que el futuro nos alcanzó.
Hay dos hechos centrales. Uno, la economía está en picada y sin perspectivas de crecimiento. Dos, la violencia está fuera de control.
En la economía, el gobierno no anticipó la gravedad de la crisis y sigue sin tener una respuesta convincente para los mercados y para la sociedad. No tiene otra política que esperar a que inicie la recuperación de la economía estadounidense. No hace otro cálculo que el del conteo de los votos necesarios para aprobar las “reformas estructurales pendientes”. Su teoría lo lleva a recetar más de lo mismo. Sus alianzas, a lograr la aprobación de un presupuesto inercial.
En la seguridad, una vez pasada la campaña, los hechos y las angustias brincarán en la cara de todos, hasta que la iniciativa política de “hacer la guerra al crimen” se empantane o, peor aún, regrese como un bumerán.
Es un error confiar todo a la recuperación estadounidense. México está afectado por su vinculación con los sectores más dañados de esa economía y donde la recuperación es más incierta. En la industria automotriz, la electrónica o la de la construcción, la recuperación va a retrasarse.
Con imaginación y determinación se debería hacer frente a los hechos. Se necesita impulsar el crecimiento en otros sectores. El mercado interno ofrece oportunidades. La sustitución de importaciones, también. El aprovechamiento de ventajas de localización y de disponibilidad de recursos humanos podría dar nuevo estímulo al crecimiento. El ahorro de energía puede generar nuevas inversiones y un amplio mercado.
Se pueden proteger empresas y empleos, sin cargo a las finanzas públicas, con cambios en los patrimonios y mecanismos transparentes de recuperación. Se puede distribuir la carga fiscal, con ajustes al gasto corriente.
Pero sobre todo se debería considerar la posibilidad de introducir cambios fiscales mayores como impuestos a cambio de seguridad social y derechos universales.
Ya se han cometido demasiados errores de previsión, diseño e instrumentación en la política económica frente a la crisis.
Lo menos que habría que esperar es que, ante la tormenta, se busque unir fuerzas, repartir con equidad las cargas y asumir la responsabilidad de validar la política general por su necesaria aceptación por los mercados, pero también por su obligación de aminorar sus resultados sociales adversos, sector por sector, empresa por empresa, estado por estado, empleo por empleo.
Ante la debacle de la economía, no se puede seguir esperando. Ante el crecimiento de la violencia, lo menos que debería hacerse es construir una política de Estado consensual, mejor enfocada, integral y de mayor temple y mesura.
Llegó la hora de dar la espalda a los espejos, para mirar, directo, a la realidad.
Miembro de la Dirección Política del Frente Amplio Progresista
Roberto Rock L.
Tras las urnas, ¿hacia dónde?
06 de julio de 2009
Caían todavía los últimos, escasos, votos la tarde de ayer, cuando la administración Calderón contaba ya con bases para asumir el castigo ciudadano. ¿Tomará un nuevo rumbo o se rendirá a mitad del camino?
Si como establecen los expertos, las elecciones de medio término son un referéndum sobre el gobierno en funciones, lo que ocurrió fue una sanción cívica contra el equipo que encabeza el presidente Calderón. Y si se considera que el tema central, casi obsesivo de las campañas del PAN, fue la estrategia contra el crimen organizado, ello encontró poco consenso en la voz de las urnas.
Cuando esta columna era cerrada, anoche, el panorama electoral para el partido en el gobierno era harto sombrío. El PRI no sólo había confirmado su triunfo en los estados donde ya gobierna —con la excepción de Sonora, que acabará seguramente en tribunales—, sino que exhibía notables avances en los que otrora fueran firmes enclaves del blanquiazul.
El Institucional, que ha practicado una especie de cogobierno con Calderón —con todos sus beneficios, pero casi ninguno de sus costos—, dominaba, según reportes iniciales, en municipios del valle de México, donde Acción Nacional lució inexpugnable por más de una década.
En la entidad mexiquense y en muchas más, como Nuevo León, Campeche, Colima y Sonora, los candidatos priístas acumularon popularidad gracias al activismo y el despilfarro de los respectivos gobernadores, lo que incluyó una alianza abierta y descarada con la televisión privada, a ciencia y paciencia de las autoridades electorales y del propio gobierno federal, donde se ha producido —ahí sí— un cambio notorio: en algún tiempo las televisoras fueron los más fieles soldados del Presidente; hoy parecen tener al Estado a su servicio.
La nueva Cámara de Diputados será reflejo de esta realidad. Habrá que ver cuándo y a qué precio se concreta una operación cicatriz que deje atrás los denuestos y descalificaciones que aderezaron las campañas.
Será San Lázaro también escenario de la propia pugna interna del PAN, donde se gesta una rebelión contra el liderazgo de Germán Martínez.
La atención se concentrará entonces en la oficina más importante del país. Felipe Calderón, quien gusta de argumentar que se deben escoger las batallas a librar, confirmará que la última batalla lo ha escogido a él. Es la batalla por establecer un legado de su gobierno, por encauzar al país y rescatar a su partido. La batalla, quizá, por conquistar un poco de grandeza ante la historia.
Apuntes
II EL PRD es, sin duda, el segundo gran perdedor de la jornada. Salvo una sorpresa de por medio, perderá Ecatepec —la Iztapalapa mexiquense—, un municipio que tiene más distritos federales que Colima, Tlaxcala o Zacatecas. Y en diputados quedará reducido casi a partido enano. En medio de la debacle, falta descubrir quién perdió más: Marcelo Ebrard o Jesús Ortega. II EN NUEVO LEÓN la contienda arrojaba resultados absurdos: más de 60% de abstencionismo, y una ventaja estrecha del candidato oficial Rodrigo Medina, quien podría acabar asumiendo la gubernatura con el apoyo de apenas poco más de 20% del padrón ciudadano. Al PAN lo sepultaron sus propios errores: un mal candidato, un mal equipo y una peor estrategia. Pero le ayudaron empresarios como Alfonso Romo y sus operadores mediáticos, que también lo intentaron en el emblemático municipio de San Pedro. II EN SONORA el candidato priísta a la sucesión de Eduardo Bours se llama en realidad Eduardo Bours. Se echó la campaña a cuestas, y marchó dando zancadas, hasta que la tragedia de la guardería ABC lo metió en un tobogán. A cada hora que pasaba, más potenciales votos perdía. II HONDURAS es hoy algo mucho más grave que un retorno a la época de los países bananeros. Los expertos alertan que la mezcla de oligarquías internas, brutal activismo del venezolano Hugo Chávez en el istmo y dinero de las mafias del narcotráfico, pueden crear el derrumbe de los débiles Estados en toda la región, con efectos imprevisibles para México. En este momento podría ayudar la Ley de Cooperación Internacional que impulsó la senadora Rosario Green, pero que el PAN en Diputados alega que está congelada por órdenes de la Secretaría de Gobernación.
Jacobo Zabludovsky
S.M. Nulo I
06 de julio de 2009
El rey ha muerto. Viva el rey. Sobre el sepulcro de la política repudiada se coloca el trono de Nulo I. Una nueva dinastía sustituye a la anterior.
Ayer, el voto nulo se presentó con la autoridad de quien decide. No importa el porcentaje regateado que se le reconozca al voto nulo. Vale su influencia en un proceso electoral que, a medio sexenio y sin Presidencia en juego, pasaba inadvertido. Cobró vida al irrumpir en su cauce el voto iracundo, razonado o hastiado de lo mismo. El voto nulo, mínimo en su porcentaje, ganó ayer la elección por el peso de su lógica.
La corriente pública contra una ley electoral injusta que reserva a los partidos políticos la exclusividad del registro de candidatos a puestos de elección popular, nació en las pasadas elecciones. Hace tres años voté por un candidato no registrado a la Presidencia del país. Por todos los medios a mi alcance hice público mi voto protesta, voto llamada de atención, voto calificado nulo que considero la mecha de este movimiento, alimentado, tres años después, ahora, por ciudadanos pensantes, discípulos de Obama en el uso de internet para burlar la falta de acceso a los poderosos medios electrónicos.
Cuando los políticos que hicieron la ley para servirse de ella se dieron cuenta de que había entrado un ladrón, ya lo tenían en su cama, acostado entre ellos y el ciudadano común y corriente. Un ménage a trois traumático. Tan seguros estaban del uso inmaculado y sagrado de su lecho que salieron tarde a pedir socorro. El voto nulo ya había logrado lo que cualquier joven fogoso suele practicar en esos casos. No sólo había gozado en forma depravada de algunos favores no solicitados: había llegado para quedarse.
Desde el presidente Felipe Calderón hasta el director del Instituto Federal Electoral, entre morralla de menos peso, reclamaron al intruso el presentarse sin permiso. Qué desvergüenza, cómo se atreve, fuera de aquí, zape plebeyos, adúlteros, violadores de hogares benditos. Pero al voto nulo le gustó el deleite, por lo menos compartirlo de vez en cuando, y decidió que la cama king size podía acoger (perdón) a uno más. Y a los clamores y gritos desesperados de auxilio acudieron voluntarios que lejos de consolar a los plañideros se aliaron con el travieso.
El voto nulo llegó como la humedad que carcome las paredes de la casa política. Difícil establecer por dónde se coló y por eso tan problemático. Ayer se vio a qué grado sirve para algo tan útil como conmover a quienes nada temen porque tienen el poder por el mango. Debían empezar por cambiarle el nombre. No le va lo de nulo. Influyó como ningún otro factor en el propósito de los votantes. Estimuló la asistencia a las casillas, al poner en manos de ciudadanos irritados una salida a su furia. Una salida tranquila, legal pacífica.
No me extrañaría que terminado de contar el último voto se olvidaran del mensaje depositado ayer en las urnas. Me refiero a los políticos. Reaccionan los más como borrachos apachurrados por la cruda. Les dura algunas horas, toman su alkaseltzer y vuelven a las mismas. Lo malo, para ellos, es que desde ayer las mismas ya no son las mismas. Son otras. Las reglas deben cambiar. Si el criterio de los políticos sensatos, los menos, se impone, la lección no caerá en el vacío. Un sector influyente de la población exige un cambio no sólo de la ley electoral, cuya reforma debe ser el principio de una adecuación a la nueva realidad, sino de la posibilidad práctica de llamar a cuentas a políticos corruptos o ineptos, o ambas cosas, cuya impunidad es hoy uno de los mayores motivos de irritación entre tantos que agitan a los mexicanos.
La mitad del sexenio cronológico termina en diciembre. La mitad del político terminó ayer. El balance de lo andado no permite esperar mucho de lo que resta por andar. Si en este lapso no hubo voluntad o fuerza para satisfacer a acreedores siempre hambrientos, no parece que la ruta de salida vaya a ser distinta a la de entrada.
Sin embargo, mantengamos la esperanza, qué nos queda. Tal vez el fenómeno que culminó ayer en las urnas ilumine y alerte al caminante, para que caminemos con él. Si no…
El mapa de la ley tiene senderos que podemos recorrer por nuestra cuenta. La soberanía, dice el 39 constitucional, reside en el pueblo, que en todo tiempo tiene el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.
Nosotros, los del voto nulo. Fuenteovejuna.
En paz.
APAGA LA TELEVISION, NO PERMITAS QUE ASESINEN TU MENTE, MEJOR LEE UN LIBRO E INFORMATE EN LOS MEDIOS ALTERNATIVOS.
YUNQUELAND ROMPIENDO EL CERCO INFORMATIVO.
http://www.yunqueland.com/



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