Se dice, no sin romanticismo, que los libros son una buena oportunidad para ampliar los horizontes personales, conocer otras culturas, tener contacto con otras costumbres y, así, recibir de otra manera algunos de los beneficios que se obtienen al viajar.
Sin embargo, en ciertos casos un libro puede ir más allá de esto e impulsar verdaderamente a emprender un viaje más allá del propio intelecto o las inquietudes espirituales.
Aquí una breve lista —que seguramente se verá enriquecida con los comentarios de nuestros lectores— con algunos de los libros que tienen esta singular propiedad de perturbarnos lo suficiente como para dejar el asiento y tomar el primer transporte que cambie nuestra realidad inmediata —como ya lo hizo el libro.

Miedo y asco en Las Vegas, Hunter S. Thompson
Un delirante reportaje que incluso fundó un género dentro del periodismo, la narración de Thompson derriba bloque por bloque la idealización del llamado “sueño americano”, con la suficiente crudeza como para querer atestiguar personalmente dicha decadencia.
Moby Dick, Herman Melville
“Llámenme Ismael. Años atrás —no importa cuántos precisamente— con poco o nada de dinero en mi bolso y ningún asunto a la vista que me interesara, pensé que podría navegar un poco y conocer la parte acuosa del mundo”. Con semejante inicio, ¿quién no se aventuraría a abordar un barco y probar suerte, ahuyentar el aburrimiento de la vida cotidiana, como hiciera este hombre? (Aquí en una de las ilustraciones que Denis Deprez realizó para su adaptación gráfica)
Las historias de Sherlock Holmes, Arthur Conan Doyle
Las calles de Londres —«ese laberinto roto», según lo llamara Borges— y algunos otros puntos del territorio británico quedan indeleblemente grabados en la memoria de los lectores cuando estos se ven acompañados por el infalible Sherlock Holmes.
Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta, Robert M. Pirsig
El elaborado título de esta narración no debe impedir el acercamiento a una de las metáforas más agudas sobre la vida tomando como referencia el viaje arriba de una motocicleta en la compañía de un hijo.
En el camino, Jack Kerouac
Al mismo tiempo uno de los libros insignes de la generación beat y también uno de los mejores representantes (para algunos el fundador) de las narraciones que hacen de una ruta de tránsito el motivo central de la literatura —con todas las implicaciones materiales y espirituales que esta significa.