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martes, 13 de agosto de 2013

Privatización autoritaria

Madero, Peña y Zambrano firman Pacto por México. Foto: Octavio Gómez
Madero, Peña y Zambrano firman Pacto por México.
Foto: Octavio Gómez
MÉXICO, D.F. (Proceso).- El PRI y el PRD ya tienen perdida la primera batalla de la reforma energética. El madruguete privatizador de la iniciativa del PAN y la convocatoria de Morena para el 8 de septiembre han definido exitosamente las coordenadas de la discusión pública. La iniciativa nueva que surja en los próximos días (hoy lunes) será entendida inmediatamente por la población como un respaldo para una u otra de las posturas que ya se encuentran en la mesa.
Afortunadamente, ya no existe posibilidad alguna de engañar a la sociedad con una privatización light vestida con las sedas de un supuesto “pragmatismo”. Con la propuesta del PAN se transparenta la ambición desmedida de los grandes empresarios nacionales y extranjeros en su búsqueda de quedarse con una tajada aún más grande de la riqueza nacional. Y con las constantes denuncias de Andrés Manuel López Obrador se evidencian las mentiras escondidas detrás de la idea de que una mayor “participación” de Exxon-Mobil y Halliburton automáticamente beneficiará al pueblo de México.
Enrique Peña Nieto ha sido rebasado por la coyuntura. Pospuso una y otra vez la presentación de su iniciativa con la esperanza de poder tejer previamente las alianzas necesarias para que la naturaleza privatizadora de su propuesta no se evidencie de manera tan desvergonzada. Por ello el presidente incluso se atreverá a recurrir a la engañosa táctica de utilizar la histórica figura del mismo general Lázaro Cárdenas para dar la impresión de que su iniciativa tendría el aval de este gran mexicano. Como colofón de esta puesta en escena, el presidente del PRI, César Camacho, ha amenazado con “defender hasta en las calles” la propuesta energética de su partido.
Todas estas estratagemas evidencian la desesperación de Peña Nieto frente a la enorme derrota estratégica que ha sufrido en los terrenos del debate público y la movilización social. Pero el presidente no se da por vencido. No desistirá en su esfuerzo por “trabajar de manera conjunta” con el PRD y el PAN para transferir la propiedad sobre el subsuelo desde el pueblo mexicano a las empresas trasnacionales.
Lo que definirá en última instancia el desenlace de la reforma petrolera será un mero cálculo de costo-beneficio por parte de los políticos involucrados. Los legisladores del PRI y el PRD saben que cumplir con lo que exigen sus patrocinadores podría implicar una enorme pérdida de respaldo ciudadano y probablemente una sensible merma en su presencia electoral. Pero estos mismos representantes populares también tienen claro que una reforma privatizadora generaría un virtual ejército de empresarios y trasnacionales agradecidos y listos para canalizar nuevos financiamientos hacia sus campañas electorales y negocios personales.
La pregunta clave es cuál de estos dos incentivos pesará más a la hora de votar las diferentes iniciativas en el Congreso de la Unión: el estímulo electoral-ciudadano que exige el fortalecimiento de Pemex como una empresa nacional, estatal y soberana, o el canto de las sirenas de los beneficios personales futuros para los negociadores de la reforma.
El desenlace de esta coyuntura histórica tendrá importantes implicaciones con respecto a la evaluación de la naturaleza de nuestro sistema político. Específicamente, si la clase política logra privatizar la renta petrolera el atrincheramiento del autoritarismo mexicano se confirmaría. Quedará demostrado que a los políticos les importan más sus intereses personales que el servicio público, y que las opiniones de las empresas trasnacionales tienen un mayor peso político que el sentir de los ciudadanos.
La responsabilidad, en este caso, no sería exclusivamente de los políticos, sino también de las instituciones electorales. Con su inacción y complicidad, el IFE y el TEPJF han configurado el tablero de la competencia electoral precisamente para que los políticos ya no tomen en cuenta a la sociedad, sino solamente rindan pleitesías al poder político y económico. La impunidad para los casos de Monex y Soriana, por ejemplo, prepara el camino ya para que los beneficiarios de la privatización petrolera utilicen estrategias similares de triangulación financiera durante las campañas federales en 2015 y 2018.
Si, por el contrario, la movilización ciudadana logra frenar la privatización petrolera, habría motivos para tener cierto optimismo con respecto a la posibilidad del avance democrático en el país. Ello demostraría que aun con el actual sistema de compraventa de cargos públicos, la voz ciudadana todavía tendría cierta influencia en la esfera pública. Ello también implicaría que apostarle a la creación de un nuevo partido político como una vía para transformar la nación quizás no sea tan ingenuo y contradictorio como pareció en un principio.
Casi la totalidad del poder económico y político del país está hoy unido en su empeño de dar una contundente lección autoritaria al pueblo con la imposición de una reforma petrolera privatizadora y entreguista. En las próximas semanas sabremos si la victoria del pueblo en la primera etapa de esta lucha ha sido solamente temporal o si existe suficiente fuerza social para frenar a la oligarquía no solamente en el caso actual, sino también hacia el futuro, con la transformación de raíz del sistema de injusticia e impunidad estructural que predomina en la nación.
Este análisis se publica en la edición 1919 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

www.johnackerman.blogspot.com
Twitter: @JohnMAckerman
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EL PRESENTE DEL PASADO.. INSULTO PALABRA POR PALABRA

INSULTO PALABRA POR PALABRA

por Halina Gutiérrez Mariscal, Luis Fernando Granados y Fernando Pérez Montesinos *
Que quieran privatizar la industria de los hidrocarburos es una cosa. Hace tiempo que es evidente para quien quiera ver y escuchar las palabras de los ideólogos del régimen que reforma es un eufemismo para decir “privatización”. Pero que mientan para convencernos de su propósito es un asunto enteramente distinto, pues la mentira es un insulto a nuestra inteligencia. Un insulto. Quizá lo único bueno es que la mentira también ha revelado una vez más la insuficiencia del argumento privatizador y hace manifiesta una actitud culposa por parte de sus abogados.
Ayer, a la hora de presentar su “reforma energética”, Enrique Peña Nieto mintió con todos los dientes. No es que haya dicho una verdad a medias o que haya interpretado los hechos según su interés político. No. Simple y sencillamente intentó engañarnos. Al menos respecto de un punto que él mismo considera importante. Para curarse en salud de la acusación de ser contrario al espíritu cardenista, en su discurso dijo que su propuesta de reforma constitucional “retoma palabra por palabra el artículo 27 del general Lázaro Cárdenas” (aquí está el discurso completo). Esto es falso. Falso de toda falsedad. Porque no existe tal cosa como el artículo 27 “de” Lázaro Cárdenas. Y porque en ningún momento en la segunda mitad de los años treinta la constitución contempló el tipo de contratos que Enrique Peña Nieto acaba de proponer.
Conquistar el pasado
Conquistar el pasado
Entre 1934 y 1940, el artículo 27 de la constitución fue reformado una sola vez: al año siguiente de la expropiación petrolera (al menos, de acuerdo con la cámara de diputados). Obviamente, esa reforma es la única con la que podría relacionarse la afirmación de Peña Nieto. Ocurre, sin embargo, que la reforma de noviembre de 1939 —que no obstante entró en vigor apenas en noviembre de 1940— sólo se propuso suprimir el régimen de concesiones, hasta entonces el mecanismo preferido para regular la relación entre la ley y el orden económico existente (aquélla afirmando que todos los recursos naturales son propiedad de la nación, éste impulsando la commodification de las relaciones sociales). Ni la iniciativa de Cárdenas ni el texto constitucional reformado hablan de contratos (aquí el texto de la iniciativa y aquí el decreto). Ni una palabra. Al contrario, lo que entonces se estableció es que
Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos, no se expedirán concesiones y la ley reglamentaria respectiva determinará la forma en que la nación llevará a cabo las explotaciones de esos productos.
Con todo, Enrique Peña Nieto no es un mitómano vulgar. Su mentira no es mera fabulación, sino alteración interesada de los hechos. Empíricamente, consiste en “elevar a rango constitucional” una de las disposiciones de la ley reglamentaria del artículo 27, aprobada por el congreso en noviembre de 1940, semanas antes de que Cárdenas dejara la presidencia. En efecto, el artículo 7 de la ley creó la posibilidad de “establecer contratos con los particulares, a fin que estos lleven a cabo, por cuenta del gobierno federal, los trabajos de exploración y explotación, ya sea mediante compensaciones en efectivo o equivalentes a un porcentaje de los productos que se obtengan” (aquí está el documento). Como el viraje antiestatista de la ley se corresponde con la extraña manera en que Cárdenas terminó su mandato —cediendo a la presión de la derecha dentro y fuera del gobierno para garantizar la continuidad del régimen—, simbólicamente el engaño se basa en suponer que la política cardenista fue siempre la misma y que fue además de una coherencia absoluta; esto es, parecería que Peña Nieto sólo es capaz de percibir al señor cuyo retrato aparece en los billetes de cien pesos.
Con todo, en la invocación fraudulenta del Cárdenas del 18 de marzo cabe ver una suerte de derrota cultural de quienes, como Peña Nieto, llevan años insistiendo en que el único modo de solucionar la crisis de la industria petrolera es abrirla al mercado (lo mismo da si mucho o poquito). Porque, por supuesto, la premisa del engaño, el elemento que la hace posible, es una convicción social, recogida incluso por las encuestas de opinión, acerca del sentido de la expropiación petrolera y la creación de Pemex, que hasta ahora parece no haber sido afectada por la propaganda gubernamental. En ese sentido, la mentira clara y distinta de Peña Nieto no es más que una nueva evidencia de que el petróleo es de todos no por obra y gracia de un general michoacano sino por la voluntad de millones de personas —millones que ayer fuimos insultadas por el presidente de la república.
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Reforma energetica similar a la de Irak


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Taller para la defensa del petróleo

Taller para la defensa del petróleo

















                                                   













1.      Presentación del taller. Eduardo Cervantes 10’
2.      Exposición Francisco Javier Carrillo. Comité de Estudios de la Energía 60’
3.      Mesas de trabajo. (hacer guía) 45’
4.      Relatoría de mesas. Plenaria. 30’
5.      Conclusiones y acuerdos. 15’
6.      Exposición de tareas de Morena para la defensa del petróleo. 15’
*Esta guía contiene nombres de expositores
para los talleres de Benito Juárez y Coyoacán,
pero puede ser utilizada para otras delegaciones,
tomando en cuenta a otros presentadores.
La carrera privatizadora
de los gobiernos mexicanos

México es el segundo país privatizador de América Latina. Según un estudio del Banco Mundial, en la década de los noventa el Gobierno transfirió a particulares activos por 31.458 millones de dólares, representando el 20,4% de la venta total de empresas propiedad del Estado en Latinoamérica. El informe del Banco Mundial indica que entre 1990 y 1998 las privatizaciones de empresas públicas en México alcanzaron un monto apenas inferior al saldo de la deuda externa del país en 1998. México planea privatizar bienes en aeropuertos, ferrocarriles y energía, industria petrolera y sector eléctrico.
Los efectos de los programas de privatización no han sido satisfactorios ya que se ha reducido el empleo a la mitad; no obstante, la producción se ha incrementado en un 54,3% a pesar de una significativa reducción en inversiones.
Un caso singular del proceso privatizador en este país es la privatización bancaria. Así, a finales de 1990 se creó la Unidad de Desincorporación de Entidades Paraestatales, encargada desde entonces de todo lo relacionado con la desincorporación.
Entre 1988 y 1993 el Estado transfirió al sector privado el 50% de sus empresas, de las que 18 eran entidades financieras. Antes de su venta, la banca comercial contaba con 160.524 trabajadores, con 4.503 oficinas y 28,4 millones de clientes.
Para hacerlos más atractivos, los bancos fueron recapitalizados, se dotaron reservas para hacer frente a la deuda vencida, se mejoraron los estados financieros y se eliminó la deuda interbancaria estimada entre 3 y 4 mil millones de dólares. El gobierno obtuvo de estas privatizaciones más de 12 mil millones de dólares, equivalentes a 3,53 veces el valor que se desprendía de los libros contables.
Las utilidades generadas por la banca comercial, recién privatizada, serían reconocidas internacionalmente por publicaciones financieras especializadas como los de mayor rentabilidad de América Latina para el primer semestre de 1993. Para este periodo la rentabilidad superó el 45%, casi el triple del promedio mundial del 13,16%.
Tres años después de su venta, los bancos se declararon en bancarrota, haciendo que el Estado los rescatara mediante la creación del Fobaproa y pagando por ello diez veces más de lo que recibiera al venderlos a privados.


Hablando de privatizaciones
José Manuel Rodríguez Solar

Para que se dé usted una idea, estas son las cuentas claras de las privatizaciones: De las 1,152 empresas paraestatales que dejó López Portillo en 1982, para 2006 solamente quedaban 217. Por el total de las 935 empresas privatizadas, entre las que se cuentan Teléfonos de México, Aeroméxico, Mexicana de Aviación, Altos Hornos de México, DINA, Fertilizantes Mexicanos, Aseguradora Mexicana, los 18 bancos comerciales, Ferrocarriles, Aeropuertos, Autopistas, etc.; el país obtuvo 23,731 millones de dólares, de los cuales el 95 por ciento (22,605) fueron captados entre 1988 y 1993, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.

Por si estas privatizaciones hubieran sido pocas y no suficientes para satisfacer el apetito de los privatizadores y de los beneficiarios de ellas, durante la primera mitad del sexenio de Vicente Fox sólo logró la desincorporación del 7 por ciento de las privatizaciones programadas, esto debido a la fuerte oposición del Congreso para permitirlas.

“Según datos de la Secretaría de Hacienda, el gobierno programó desincorporaciones por 82 mil 200 millones de pesos entre 2001 y 2003, pero sólo alcanzó a vender activos por 6 mil 196 millones de pesos. En 2005, la meta del gobierno era privatizar activos y empresas estatales para que las arcas públicas tuvieran ingresos por 21 mil 150 millones de pesos, pero al final no hubo ninguna venta y los recursos por ese concepto fueron nulos, según el informe de Finanzas Públicas 2003”. (Verónica Galán, Reforma)

¿Cómo es posible que las empresas privatizadas puedan rendir más y ser más productivas en manos de particulares y no bajo la dirección y el manejo de los funcionarios y ejecutivos que las operan, servidores públicos, burócratas, secretarios de Estado o del presidente de la República? Vaya autorreconocimiento tácito del gobierno de su incapacidad e incompetencia, vendiéndolas y cediéndolas a los capitalistas, porque el gobierno no las puede hacer productivas ni rentables. Entonces, ¿para qué está el gobierno? Si tácitamente por sus acciones reconoce públicamente su ineptitud para administrar y operar las empresas paraestatales que son el eje rector de la economía nacional.

El cuento de que el gobierno no tiene dinero es una falacia, puesto que no hay economía más fuerte que la de un Estado. ¿Acaso no fue el gobierno el que rescató a la Banca de que sucumbiera a tan sólo tres años (1992-1995) de su privatización? ¿No fue un absurdo haber vendido los 18 bancos en aquel entonces por 12 mil millones de dólares (a crédito, con facilidades) y tener que pagar después por su rescate (apoyo a deudores y ahorradores) 110,000 millones de dólares (casi 10 veces más)?

Para reforzar la antipatía que hoy tenemos a las privatizaciones y a todo aquello que huela a ellas, ésta es una síntesis de la nota de Roberto González Amador que escogí como los antecedentes, informe y trayectoria de las privatizaciones de las empresas públicas que se hicieron en el pasado. En ellas encontramos datos y cifras por demás ilustrativas:

“En lo que constituye uno de los peores negocios para los contribuyentes mexicanos, la privatización de más de mil empresas públicas iniciada en 1982 ha generado para el fisco ingresos por 31 mil 538.1 millones de dólares, cantidad que equivale a sólo 28.8 por ciento de la deuda asumida por el Estado para financiar el fracaso de la gestión de los particulares que adquirieron parte de esas compañías”.

“A la fecha, el costo de los rescates bancario, carretero, de ingenios y líneas aéreas alcanza 109 mil 214.71 millones de dólares, cantidad que equivale a multiplicar por 3.46 los ingresos obtenidos por privatización de empresas públicas de 1982 a la fecha y que incluso supera en 38 por ciento el saldo actual de la deuda externa del sector público, que es de 79 mil millones de dólares, de acuerdo con información del Banco de México, Secretaría de Hacienda y reportes de la Unidad de Desincorporación de Empresas Públicas.

“El proceso de venta de empresas públicas mexicanas se inició en 1982, como condiciones impuestas por organismos internacionales para brindar asistencia al país y los recursos sirvieron en parte para hacer frente a la falta de divisas.”
“Información del Banco de México y la Secretaría de Hacienda indica que, convertidos a dólares al tipo de cambio promedio de cada año, los ingresos por privatizaciones que ha captado el país entre 1982 y 2001 sumaron 31 mil 538.1 millones de dólares. Esa cantidad representa sólo 28.8 por ciento de los 109 mil 214.71 millones de dólares a que equivalen actualmente las deudas asumidas por el Estado a consecuencia de los rescates bancarios, de las autopistas concesionadas, las aerolíneas y los ingenios”.

“El caso que ilustra mejor el fracaso de las privatizaciones es el del sistema bancario. Por los 18 bancos vendidos en el sexenio del expresidente Salinas entre 1991 y 1992, el gobierno obtuvo 12 mil 355 millones de dólares. Actualmente la deuda relacionada con el rescate bancario, según la Auditoria Superior de la Federación, es de 920 mil millones de pesos, unos 89 mil 350 millones de dólares”.

“Dos exsecretarios mexicanos de Hacienda, David Ibarra Muñoz y Jesús Silva Herzog Flores, entrevistados por La Jornada, coincidieron en que la política de privatizar empresas públicas para buscar mayor eficiencia económica está agotada en el país y afirmaron que continuar por ese camino en el caso de la pretendida apertura al capital privado de Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad conduciría al fracaso y a la pérdida de soberanía económica.

Con esta información, opiniones y puntos de vista, vale la pena considerar nuestro porvenir si seguimos por el camino equivocado. No se puede ser tan necios y tercos pretendiendo salir del paso momentáneamente mientras dura el sexenio. Ya basta de insistir en las privatizaciones o en cualquiera de sus formas. Nos redituaría más hacerlas eficientes y productivas, como lo han sugerido y señalado las opiniones autorizadas y los expertos en la materia de los energéticos. Más nos valdría frenar el saqueo y la corrupción en esas paraestatales en donde abunda la ineptitud de los que las dirigen o de los organismos que permiten que las graven y se endeuden como lo estamos viendo.

Es hora de exigir que las administraciones públicas no sólo sean transparentes sino también más eficientes y productivas. Que los que las dirigen sean personas competentes y que las administren honestamente. Sólo así podremos saldar la deuda pública y lograr que las empresas paraestatales se financien con sus propios recursos como si fueran eficientes empresas privadas.

Decreto expropiatorio, 18 de marzo de 1938

CONSIDERANDO. Que es del dominio del público que las empresas petroleras que operan en el país y que fueron condenadas a implantar nuevas condiciones de trabajo por el Grupo Número 7 de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje el 18 de diciembre último, expresaron su negativa a aceptar el laudo proporcionado, no obstante de haber sido reconocida su constitucionalidad por ejecutoria de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sin aducir como razones de dicha negativa otra que la de una supuesta incapacidad económica, lo que trajo como consecuencia necesaria la aplicación de la fracción XXI del artículo 123 de la Constitución General de la República en el sentido de que la autoridad respectiva declarara rotos los contratos de trabajo derivados del mencionado laudo.

CONSIDERANDO. Que este hecho trae como consecuencia inevitable la suspensión total de actividades de la industria petrolera y en tales condiciones es urgente que el Poder Público intervenga con medidas adecuadas para impedir que se produzcan graves trastornos interiores que harían imposible la satisfacción de necesidades colectivas y el abastecimiento de artículos de consumo necesario a todos los centros de población, debido a la consecuente paralización de los medios de transporte y de las industrias; así como para proveer a la defensa, conservación, desarrollo y aprovechamiento de la riqueza que contiene los yacimientos petrolíferos, y para adoptar las medidas tendientes a impedir la consumación de daños que pudieran causarse a las propiedades en perjuicio de la colectividad, circunstancias todas éstas determinadas como suficiente para decretar la expropiación de los bienes destinados a la producción petrolera.

Por lo expuesto y con fundamento en el párrafo segundo de la fracción VI del artículo 27 Constitucional, y en los artículos 1, fracciones V, VII y X, 4, 8, 10  y 20 de la Ley de Expropiación de 23 de noviembre de 1936, he tenido a bien expedir el siguiente:

ARTÍCULO 1. Se declaran expropiados por causa de utilidad pública y a favor de la nación, la maquinaria, instalaciones, edificios, oleoductos, refinerías, tanques de almacenamiento, vías de comunicación, carros-tanque, estaciones de distribución, embarcaciones y todos los demás bienes muebles e inmuebles de propiedad de la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila, S. A., Compañía Naviera de San Cristóbal, S. A., Compañía Naviera San Ricardo, S. A., Huasteca Petroleum Company, Sinclair Pierce Oil Company, Mexican Sinclair Petroleum Corporation, Stanford y Compañía, S. en C., Peen Mex Fuel Company, Richmond Petroleum Company de México, California Standard Oil Company of Mexico, Compañía Mexicana el Agwi, S. A., Compañía de Gas y Combustible Imperio, Consolidated Oil Company of Mexico, Compañía Mexicana de Vapores San Antonio, S. A., Sabalo Transportation Company, Clarita, S. A., y Cacalilao, S. A., en cuanto sean necesarios, a juicio de la Secretaría de Economía Nacional para el descubrimiento, captación, conducción, almacenamiento, refinación y distribución de los productos de la industria petrolera.

ARTÍCULO 2. La Secretaría de Economía Nacional, con intervención de la Secretaría de Hacienda como administradora de los bienes de la Nación, procederá a la inmediata ocupación de los bienes materiales de la expropiación y a tramitar el expediente respectivo.

ARTÍCULO 3. La Secretaría de Hacienda pagará la indemnización correspondiente a las compañías expropiadas, de conformidad con lo que disponen los artículos 27 de la Constitución y 10 y 20 de la Ley de Expropiación, en efectivo y a un plazo que no excederá de diez años. Los fondos para hacer el pago los tomará la propia Secretaría de Hacienda del tanto por ciento que se determinará posteriormente e la producción del petróleo y sus derivados, que provengan de los bienes expropiados y cuyo producto será depositado mientras se siguen los trámites legales, en la Tesorería de la Federación.

ARTÍCULO 4. Notifíquese personalmente a los representantes de las compañías expropiadas y publíquese en el Diario Oficial de la Federación.
Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo de la Unión a los dieciocho días del mes de marzo de mil novecientos treinta y ocho.
La privatización de PEMEX:
un crimen de lesa patria

PEMEX es la empresa más rentable de México. Los ingresos derivados del petróleo representan alrededor del 50 por ciento del presupuesto federal. Se trata de una gigantesca fuente de riquezas que siempre ha despertado el apetito de intereses privados de dentro y de fuera. La expropiación de la industria petrolera decidida por Lázaro Cárdenas buscaba convertirla en un puntal del desarrollo del país. La riqueza petrolera bien empleada es una palanca para nuestro futuro y factor de nuestra independencia.

¿Si se privatizara PEMEX, a dónde irían estas cuantiosas ganancias? ¿De qué otra fuente obtendría el gobierno mexicano los formidables ingresos fiscales que dejaría de percibir? En verdad, la planeada “reforma” de PEMEX significaría la transferencia de fabulosas riquezas a manos privadas, principalmente extranjeras. Son incalculables los daños que se producirían al país. Debe decirse sin tapujos que quienes impulsan el despojo de la principal riqueza de México, conspiran contra la nación.

La historia reciente

Durante el sexenio de Miguel de la Madrid se optó por la venta de petróleo crudo en lugar de construir refinerías para elaborar nuestras gasolinas, mientras se desalentaron las ramas de la petroquímica que permiten mayores ingresos y menor dependencia. Los sucesivos gobiernos priistas siguieron los dictados del Banco Mundial y de Estados Unidos: sabotear el desarrollo de PEMEX para ponerlo en punto de venta.

Lo lograron en parte al imponerle exacciones fiscales que ninguna empresa del mundo puede soportar, mientras se consiente al sector privado con una baja carga tributaria. Es por ello que en apariencia la empresa pública no gana y está en “crisis”. Saqueando a PEMEX vía impuestos, escondieron su incapacidad para lograr una economía sana con un crecimiento sostenido. Correspondía a sus intereses seguir sangrando a PEMEX, en lugar de implementar medidas juiciosas y a favor de la nación. Asimismo, parte del guión para extenuar el sector energético fue el desmantelamiento de centros de investigación y desarrollo como los Institutos Mexicano del Petróleo, de Investigaciones Eléctricas y de Investigaciones Nucleares.

Con los gobiernos panistas esta vía llegó a su clímax. Vicente Fox y su pequeño grupo derrocharon los recursos adicionales que ingresaron al país gracias al alza internacional del precio del petróleo. Esos fondos no se utilizaron para fortalecer el sector productivo (incluyendo el campo y la propia industria petrolera); se fueron al gasto corriente y a algunos bolsillos.

¿Por qué les urge privatizar PEMEX?
Este manejo ineficiente y sesgado de sucesivos gobiernos, tiene hoy a la economía del país en grave trance. Por un lado, hay una fuerte deuda interna que proviene de los Proyectos de inversión diferidos en el gasto, PIDIREGAS; por otro, es un hecho que la crisis económica de Estados Unidos tendrá un fuerte impacto, pues habrá menos compras de nuestros productos, menos empleos para nuestros paisanos allá y menos remesas de estos, que son nuestra segunda fuente de divisas.

Ante esta perspectiva, a la pequeña oligarquía dominante, al PAN y a sus aliados en el PRI, les urge privatizar a PEMEX, alegando que está en crisis. Según creen, llegaría dinero “fresco” que, una vez más, taparía sus ineficiencias y atenuaría la profundidad de los problemas. Y hasta sueñan que con ello podrían lograr en 2009 una votación que les permita acabar de saquear al país con leyes a modo dictadas en las cámaras.

Pero lo que está en crisis no es PEMEX sino el modelo socioeconómico que este grupo representa. Lo que quieren no es evitar una crisis al país, sino salvar el esquema económico y político que han impuesto, e incluso robustecer el régimen elitista mediante una nueva orgía de concesiones, negocios turbios y enriquecimiento fácil, mientras las mayorías se siguen empobreciendo.

Es evidente que el proceso de privatización impuesto desde hace 25 años no es el modelo a seguir. Carlos Salinas de Gortari reprivatizó la banca y vendió TELMEX, lo que trajo grandes flujos de capital (1991-1993); aún así, se dio la crisis a fines de 1994 y no hemos salido del estancamiento.

El proceso de privatizaciones ha continuado en la industria del acero, la aviación, la minería, la infraestructura, incluyendo la participación creciente de la inversión privada en la CFE y PEMEX desde 1997 hasta la fecha (en el 2007, del total de la inversión realizada en PEMEX, el 95% fue privada). A pesar de ello, la economía y con ella la sociedad, van de mal en peor. Lo que se requiere es el cambio del modelo; y la sustitución de ese grupo en el poder, que se ha caracterizado por su incompetencia, corrupción y carencia absoluta de sensibilidad social.

Estados Unidos y las grandes corporaciones son parte del festín que se prepara. A estos les interesa intervenir directamente en la industria petrolera mexicana y ser rectores en el negocio. Los grandes yacimientos de petróleo fácilmente extraíble de Estados Unidos y de Arabia Saudita han llegado a su punto de declive. Apoderarse de los más importantes yacimientos es parte de su estrategia de dominio global. Estamos en grave peligro como país. Una vez que sus empresas
se asentaran aquí, nada los detendría; pronto verían la manera de tener control, incluso militar, sobre nuestros yacimientos, plantas y gaseoductos.

Estimulados por el olor a negocios, desde el poder se ha comenzado a seducir o sobornar a funcionarios, legisladores, medios de comunicación y comunicadores para que se difundan mentiras o verdades a medias que impidan a la población tomar decisiones informadas. Falsedades como la carencia de recursos y de tecnologías propios para impulsar a PEMEX, campean cínicamente. Privatización y corrupción están indisolublemente hermanadas. Los mexicanos no nos dejaremos engañar con galimatías para encubrir la privatización. Con la pretensión de ocultar su verdadero propósito, los traidores a la patria juran que no quieren privatizar a PEMEX, sino tan sólo “reformarlo”, “democratizarlo”, “sanearlo”, “modernizarlo” o promover “asociaciones” y “alianzas”. Estos términos no son más que parte del nuevo Diccionario de Sinónimos Privatizadores. El fondo del asunto es que se permita a manos privadas aprovecharse de un recurso vital que es y debe seguir siendo público. Llámese como se llame, eso es privatizar nuestra empresa estratégica.


Qué ocurriría si se permite la abierta participación de capital privado en PEMEX?

Los que adquieran acciones de PEMEX u otras concesiones “legales”, empresarios en busca de máximos rendimientos, muy pronto elevarían aún más los precios de los combustibles, presionarían al gobierno para que los impuestos con que hoy se sangra a PEMEX no se aplicaran a ellos. Finalmente, las ganancias volarían lejos de aquí, como ya ocurre. Como consecuencia, se reduciría aún más el presupuesto para la educación pública, el sistema de salud, el campo, la cultura; habría mayor deterioro y pobreza. Los impuestos que no ingresen vía PEMEX tendrían que salir de nuestros bolsillos; hasta un sector de los empresarios se vería seriamente afectado.

Tendríamos un gobierno aún más débil y sin capacidad para defender los intereses de la nación.
Vulnerando la Constitución, ya se han dado pasos privatizadores en el sector energético. Se trataría ahora de violentar por completo el orden constitucional desde reformas secundarias. La privatización, no hay que olvidarlo, se haría contra la Carta Magna. En el momento en que Estados Unidos implementa medidas de protección desde el gobierno, Dinamarca fortalece la presencia del Estado en sus empresas de hidrocarburos y países como Holanda, Brasil y Argentina están dando marcha atrás con las privatizaciones, mientras Bolivia y Venezuela batallan contra la voracidad de las transnacionales petroleras, en México, a contracorriente, gobernantes obtusos y al servicio del gran capital, dan la espalda a la Constitución y se empeñan en privatizar lo que es de la nación.

Un gran peligro para la nación
Es un momento crucial. Con la privatización de PEMEX se cancelaría uno de los instrumentos fundamentales para proyectar nuestro futuro. Está en juego el porvenir de México como nación independiente y digna.

Vivimos uno de los momentos más graves de nuestra historia. Pero no nos cabe duda de que, con la Constitución en la mano, mexicanos y mexicanas de todas las edades, creencias y organizaciones, en todos los rincones del país, sabremos realizar una movilización nacional jamás vista para impedir este atropello, este descarado despojo. Levantaremos la meta combinada de impedir la participación privada en PEMEX e impulsar un cambio verdadero que logre desterrar el gran desorden económico, político, legal y social imperante. Que no se equivoquen los privatizadores. Si se aventuran a lanzar su iniciativa, el destino de PEMEX no se decidirá en las sombras de los gabinetes o los despachos, sino en las calles.

Guillermo Almeyra (politólogo y periodista)
Cristina Barros (opinionista y periodista)
Armando Bartra (antropólogo, UAM)
Marco Buenrostro (opinionista y periodista)
Elvira Concheiro (cientista politólogo, UNAM)
Héctor Díaz-Polanco (antropólogo, CIESAS)
Javier Flores (opinionista y periodista)
Víctor Flores Olea (cientista político)
Gerardo de la Fuente (filósofo, UNAM)
Rosa Elena Gaspar de Alba (antropóloga, UNAM)
Arturo Huerta (economista, UNAM)
Epigmenio Ibarra (guionista)
Massimo Modonesi (historiador, UNAM-UACM)
Lucio Oliver (sociólogo, UNAM)
Carlos Payán (director fundador de La Jornada)
Consuelo Sánchez (antropóloga, ENAH)
John Saxe-Fernández (sociólogo, UNAM)
Gabriel Vargas Lozano (filósofo, UNAM)
Sergio Zermeño (sociólogo, UNAM)




El petróleo mexicano en números
1. En 2011, el petróleo le dio a México 63 mil millones de dólares, con lo que se construyeron escuelas, hospitales y se otorgaron servicios.

2. México vende su petróleo crudo y compra gasolina; en Estados Unidos hay 149 refinerías porque SÍ es negocio.

3. Países como España y Japón, que no tienen petróleo, cuentan con refinerías donde producen gasolinas y derivados.

4. Si dejamos de percibir los 63 mil millones de dólares que obtuvimos del petróleo en 2011, el Estado no podrá sostener los servicios públicos.

5. Pemex invierte más de lo que invierten todas las empresas inscritas en el IPC juntas.

6. Antes de impuestos, Pemex es la empresa petrolera número uno del mundo en ganancias por ventas.

7. Para Estados Unidos, el petróleo es un asunto de seguridad nacional. Vender la extracción del petróleo es vulnerar la reserva estratégica de combustibles del país.

8. Si el PRI quiere sanear a la industria petrolera, que empiece encarcelando a su legislador Romero Deschamps.

9. La mayor parte de los ingresos nacionales se obtienen del sector energético.

10. En 2011, Pemex otorgó el 4.9% del Producto Interno Bruto del país.

11. La renta petrolera alcanza para hacer una refinería al año y actualizar las existentes.

12. Mientras más gasolina produzca México, más barata se podrá vender. Ley de oferta y demanda.

13. Cada vez que sube el precio de la gasolina, sube el precio de la luz, pues la CFE usa este combustible para producir energía eléctrica.

14. El precio de los combustibles en México son fijados por la Secretaría de Hacienda y se cobran por adelantado; es dinero que nunca entra a la contabilidad de Pemex.
15. Más de la mitad del precio de la gasolina se va a Hacienda en forma de impuestos, sin pasar por Pemex.

16. Lula no fue quien metió a Petrobras a la bolsa de NY; y los gobiernos brasileños luchan por recuperar ese 20% que se pierde por ahí.

17. Pemex está trabajando al 60% de su capacidad, desperdiciando recursos vitales para el país.

18. Ninguna empresa petrolera del mundo vive de la venta de crudo, sino de los productos refinados que se derivan.

19. Si la refinación no es negocio, ¿por qué Estados Unidos tiene 149 refinerías?

20. El precio de extracción del petróleo mexicano es mucho más barato que el brasileño; pero Petrobras tiene mayores ganancias porque vende más derivados que crudo.

21. México es el país de la OCDE que menos dinero recauda vía impuestos.

22. Japón es un país no petrolero que ha construido 28 refinerías para producir su propia gasolina.

23. PDVSA tiene refinerías es Estados Unidos, Cuba, Curazao, Jamaica, Alemania, Reino Unido, Suecia y Venezuela.

24. La refinería 18 de marzo tenía una capacidad de producción de 105 mil barriles diarios. Fue cerrada en 1991.

25. La refinería 18 de marzo tenía 14 plantas de refinación, 3 petroquímicas, 218 tanques de almacenamiento.

26. La refinería 18 de marzo contaba con terminal de embarques, de reparto y de lubricantes.

27. Miguel Ángel Osorio Chong, actual secretario de Gobernación, vendió el terreno a Calderón para hacer la refinería de Hidalgo.

28. Si el petróleo no es negocio, ¿por qué tantas empresas quieren comprar a Pemex?

29. En la lista de empresas más rentables de América, Pemex es la número 13, con 123.5 mil millones de dólares de ingresos.

30. Pemex ocupa el número 34 en el ranking mundial de empresas, según la revista Fortune 2012.

31. México es el cuarto productor de crudo del mundo.

32. México es el tercer exportador de crudo a Estados Unidos, sólo después de Arabia Saudita y Canadá.

33. México ocupa el número 13 en reservas de petróleo del mundo.

34. México es el número 14 del mundo por ingresos por petróleo, con más de 100 mil millones de dólares por ventas.

35. Ganancias de las principales empresas en México en miles de millones de dólares América Móvil 53,696 Walmart 30,743 Femsa 16,388 Cemex 15,326 Alfa 14,751. Pemex: 125,780.

36. América Móvil, la empresa del hombre más rico del mundo, invierte 9,701 millones de dólares, mientras Pemex invierte 23,200 millones de dólares.

37. En 2011, Pemex pagó el 34% del total de los impuestos que recibió el Estado. En 2012, pagó el 99.7% de su ganancia neta en forma de impuestos y derechos.

38. El impuesto que pagó Pemex al Estado en 2011 correspondió al 4.92% del PIB.

39. La calificadora Moody’s califica a Pemex como empresa estable Baa1/Aaa.mx

40. Las reservas 1P de Pemex son equivalentes a 13.8 mm de barriles de crudo equivalente.

41. La producción de gas y crudo de Pemex promedia 3.7 millones de barriles de crudo equivalente diarios.

42. Standard and Poors califica a Pemex como empresa Bbb/A-/Estable.

43. Las reservas probadas de Pemex equivalen a 13.8 mm de barriles de crudo.

44. Fitch califica a Pemex como BBB/AAA (mex)

45. "Pemex refleja la sólida utilidad antes de impuestos de la compañía". HR Rights.

46. HR Ratings califica a Pemex como AAA

47. Pemex es el cuarto productor de crudo a nivel global y la décima primera compañía más grande de petróleo y gas en el mundo.

48. Pemex representa la fuente más importante de ingresos del Gobierno Federal.

49. Pemex es el quinto lugar en rendimiento bruto de las empresas petroleras más grandes del mundo.

50. Pemex es el SEGUNDO lugar en rendimiento de operación de las empresas petroleras más grandes del mundo.

51. Pemex es la PRIMERA empresa en rendimientos antes de impuestos entre todas las petroleras del mundo. En 2012 obtuvo 125 mil 334 millones de dólares.

52. Petróleos Mexicanos cuenta con una inversión en activo fijo de 155 mil 884 millones de dólares.

53. En 2011, Pemex pagó 63 mil millones de dólares de derechos e impuestos.

54. Pemex le da empleo a 151 mil 22 mexicanos.

55. Pemex produce más riqueza que el producto interno bruto de Haití, Nicaragua, Honduras, Paraguay y el Salvador juntos.

56. Pemex tiene ingresos equivalentes al producto interno bruto de República Dominicana, Uruguay, Guatemala, Costa Rica, Panamá y Bolivia.

57. Con el dinero que se invirtió en la importación de gasolinas del 2007 al 2012 alcanza para diez refinerías como la presupuestada en Hidalgo.

58. Ninguna de las grandes petroleras del mundo como Exxon, Chevron ó Halliburton, venden petróleo crudo.

59. La refinación sí es negocio, EU tiene 149 refinerías, China 51, Rusia 41, Japón 31, Canadá 21, Italia e India 17 cada uno, Alemania 15, Brasil y Francia 13 cada uno.

60. México es el cuarto productor de crudo en el mundo y sólo tiene 6 refinerías.

61. Además de las gasolinas, se derivan del petróleo: asfalto, parafinas, abonos, detergentes, fibras textiles y plásticos entre otros.
62. Si se comparte la renta petrolera cediendo el 30%, México perdería aproximadamente 593 mil millones de pesos, es más que la recaudación anual del IVA, que sumó 531 mil millones de pesos en 2012.

63. En 2011 Pemex otorgó al erario 800 mil millones de pesos, que es más de lo que el SAT recaudó por ISR, IETU e IDE.

64. Con los ingresos de Pemex se financia la educación pública básica, el IMSS, el ISSSTE, la UNAM, el Politécnico, las pensiones y todos los servicios públicos como son: alcantarillado, alumbrado público y bacheo, que estarán en riesgo si permitimos que se regalen nuestras riquezas.

Información obtenida de Bloomberg, Fortune, PIW, EIA, Moody’s, Standard and Poors, Fitch, HR Ratings, Reuters, Pemex

PROPUESTA DE MORENA PARA FORTALECER PEMEX SIN NECESIDAD DE PRIVATIZAR NI REFORMAR LA CONSTITUCIÓN NI LA LEY REGLAMENTARIA DEL ARTÍCULO 27

1. Ampliar exploración para encontrar nuevas reservas.
2. Disminuir sobre explotación de los yacimientos actuales.
3. Aumentar la inversión en investigación y tecnología nacional.
4. Construir cinco nuevas refinerías.
 5. Dejar de importar gasolinas de los Estados Unidos.
6. Exportar petróleo procesado, refinado, con valor agregado, para fortalecer las finanzas de Pemex y del país.
7. Reintegrar a Pemex en una sola empresa nacional.
8. Cancelar contratos leoninos con empresas extranjeras que llevan a cabo funciones que puede realizar Pemex y obligan al pago de sobreprecios muy superiores a los valores del mercado.
 9. Cortar de tajo el flujo de reservas públicas al sindicato petrolero que no estén relacionadas con prestaciones contractuales de los trabajadores.
10. Eliminar el enorme volumen de privilegios de la alta burocracia de Pemex.
11. Detener la quema del gas que ocurre en los yacimientos petroleros y aprovecharlo para la generación eléctrica y otros fines.
12. Fijar un porcentaje de la renta petrolera para las finanzas del Estado, con el objeto de liberar recursos para la inversión productiva.
13. Integrar en una sola política energética a electricidad, petróleo y otros energéticos.
14. Absorción de la deuda de Pemex por parte del gobierno federal.
15. Incorporación de una estrategia sustentable, tanto en la industrialización del petróleo y la generación de electricidad, como en el impulso público a energías renovables como la eólica y solar.

PROCLAMA
¡A DEFENDER EL PETRÓLEO Y LA ECONOMÍA DE LAS FAMILIAS MEXICANAS!

México vive la más grande decadencia política, económica, social y de seguridad de su historia. Eso se debe a que sus gobiernos llevan 30 años saqueando los bienes de la nación y despojando de sus derechos a los mexicanos.

Bajo el pretexto de la modernización se privatizaron los bancos, aerolíneas, ingenios azucareros, puertos, aeropuertos, minas, carreteras y otras empresas públicas. Ya en manos privadas quebraron y el gobierno las rescató con recursos del erario público. Al privatizar más de mil empresas de la nación, el Estado mexicano obtuvo 30 mil millones de dólares, pero al rescatarlas poco después, gastó 90 mil millones de dólares.

Todavía estamos pagando el rescate bancario y ya nos quieren imponer desde el gobierno federal la entrega de la industria petrolera y de sus enormes ganancias a compañías extranjeras.

Pemex es la empresa más rentable de México y el gobierno federal dice que no va a venderla ni privatizarla. Pero no es necesario vender las instalaciones de una empresa pública para privatizar su actividad. Por ejemplo, nunca se ha vendido un solo fierro de la Comisión Federal de Electricidad pero la mitad de la generación eléctrica del país ya la producen compañías privadas extranjeras; por mantener sus negocios se cobran elevadas tarifas de la luz. Eso quieren hacer ahora con el petróleo.

Cada año el país obtiene del petróleo un billón 250 mil millones de pesos, o sea, unos 100 mil millones de dólares. Eso representa 40% del presupuesto nacional. En otras palabras, cuando se construye una escuela, 40% del dinero proviene del petróleo; cuando se edifica un hospital, 40% de los recursos vienen del petróleo; cuando se le paga a los maestros o a los doctores del ISSSTE o del IMSS, 40% de sus salarios provienen del petróleo; de la misma forma, el 40% del monto de las pensiones de los empleados públicos. Con el petróleo también se paga 40% de los libros de texto gratuito, de la vivienda de interés social y de la distribución del agua. El petróleo financia la tranquilidad de las familias mexicanas y es la base de nuestra independencia económica.

Si se entrega la riqueza petrolera a empresas privadas, así sea parcialmente, las finanzas públicas dejarán de recibir más de un tercio de sus ingresos. ¿Y quién va a pagar el faltante? Las clases medias y los más pobres, ya que el gobierno aumentaría los impuestos, mientras seguirá perdonando a los grandes empresarios el pago de sus contribuciones fiscales.

Por eso quieren aumentar el IVA de 16 al 19% y extenderlo a medicinas, alimentos, libros, transporte, colegiaturas y vivienda; esto sería un duro golpe a la economía de la mayoría de las familias mexicanas, ya que en estos rubros gastan 90% de sus ingresos. Es inevitable que la privatización del petróleo conduzca al incremento de impuestos.

Las compañías extranjeras sólo ambicionan quedarse con las enormes ganancias que genera el petróleo y no invertirán en el desarrollo de México. Cuando fueron dueñas del petróleo mexicano no pagaban impuestos y daban salarios miserables a sus trabajadores.

El petróleo es la principal riqueza del país y la última industria que queda en manos de la nación. Todo lo demás ha sido entregado a empresas privadas, nacionales y extranjeras. Si se privatizan las ganancias del petróleo aumentarían los impuestos pero también el desempleo, la pobreza y la violencia. En suma, se cancelaría el futuro de millones de jóvenes.

Llamamos al pueblo de México a defender el petróleo para la nación y la economía de las familias, con información, organización y movilización pacífica.


¡NO A LA PRIVATIZACIÓN DEL PETRÓLEO!
¡NO AL AUMENTO DEL IVA!
¡TODOS AL ZÓCALO DE LA CIUDAD DE MÉXICO EL DOMINGO 8 DE SEPTIEMBRE A LAS 10 DE LA MAÑANA, CON ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR!
La esperanza de México

México, Agosto de 2013


APAGA LA TELEVISIÓN, NO PERMITAS QUE ASESINEN TU MENTE, MEJOR LEE UN LIBRO E INFÓRMATE EN LOS MEDIOS ALTERNATIVOS.