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viernes, 26 de junio de 2015

Volarán pensiones (SI NOS DEJAMOS)



 Lilia Arellano

Estado de los ESTADOS

Fondos para mayor infraestructura
Aumentan recortes; más austeridad
Gastos excesivos de las Castro Rivera
Fallan en el combate a la delincuencia
D. Trump se dice “víctima” de México
“Nunca emprendas los mismos negocios que tiene el gobernante. Te chingan”.-
Jorge Saldaña

Tal y como se lo advertimos en estas líneas a principios de año, los fondos de pensiones de los trabajadores mexicanos se utilizarán en proyectos de infraestructura derivados de las reformas estructurales, en particular del sector energético. Un grupo de ex servidores públicos, de alto nivel en cargos gubernamentales, se dispone a operar recursos de esos fondos. Para empezar, ya cuentan con 2 mil 300 millones de pesos. Y van por más. El pastel es inmenso: al quinto mes del año, el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) ascendía a dos billones 488 mil 401 millones.
Los personajes son más que conocidos: el Fondo EXI: Energía e Infraestructura de México, lo dirige el ex presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) Mario Gabriel Budebo. En torno a él están Francisco Gil Díaz, ex secretario de Hacienda; José Sidaoi, ex subgobernador del Banco de México y ex subsecretario de Hacienda y Crédito Público; Jaime Zabludovsky, ex director general de Política de Comercio Exterior y presidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales. También, provenientes del sector privado, están José Luis Guerrero, ex consejero de ICA, la mayor constructora del país; Luis Vázquez, fundador de la empresa Diavaz, la mayor productora de petróleo en México después de PEMEX.
Dicho fondo lo integran también cuatro administradoras de fondos para el retiro (Afores): XXI Banorte, Banamex, GNP Profuturo y PensionISSSTE; un fondo privado de pensiones, dos aseguradoras y el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin, que opera Banobras). Este mismo jueves, Mario Gabriel Budebo encabezó el “timbrazo” protocolario con el que el Fondo EXI quedó formalmente listado en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), donde realizó una emisión de certificados bursátiles por 287.2 millones de pesos.
A representantes de medios de comunicación, Budebo comentó que en México apenas el 1.7 por ciento de los 160 mil millones de dólares que administran los fondos para el retiro se utilizan para financiar proyectos de infraestructura, lo que quiere decir que el país tiene la posibilidad de invertir alrededor de 16 mil millones de dólares para financiarlos, pero por el momento sólo se han invertido unos 2 mil 500 millones de dólares, cuando en otros países como Chile o Australia, este tipo de inversiones representan el 10 por ciento de los activos.
Destacó que “tenemos una enorme base de ahorro de largo plazo que permitiría financiar este tipo de proyectos”.
Actualmente, los recursos del SAR están invertidos el 50.82 por ciento en valores gubernamentales; 18.97 por ciento en deuda privada nacional; 17.22 por ciento en renta variable internacional y 6.71 por ciento en acciones del mercado local. Asimismo, el 5.19 por ciento esta invertido en instrumentos estructurados como los Certificados de Capital de Desarrollo (CKDes) o Fideicomisos de Inversión de Bienes Raíces (Fibras), el 1.02 por ciento en deuda internacional y 0.07 por ciento en mercancías.
Tal y como se presentan los panoramas en torno a la política económica, cuando de recaudar se trata, hay que engordar al pez para que llegue el tiburón y lo engulla libremente. En el caso de estos fondos, ya veremos que flotarán en otras aguas los ahorros de mexicanos que esperaban una vejez con alguna entrada de dinero, no con lo que realmente se requiere para hablar de una etapa terminal tranquila.

AUSTERIDAD OBLIGADA
Para el 2016, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) aplicará un recorte de 175 mil millones de pesos y no de 135 mil como se había anunciado en abril pasado. La caída de los precios del petróleo provocó recortes presupuestales que afectan el crecimiento. Definitivamente, éste no superará el 2.5% en 2015. La administración pública se apretará el cinturón. Los tres poderes adelgazarán estructuras operativas, aplicarán medidas de austeridad y transparencia; se eliminarán programas, dependencias, entidades y proyectos de inversión que se dupliquen o se complementen, de acuerdo con el proyecto de presupuesto de Egresos de la Federación 2016.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público había informado a la Cámara de Diputados que para 2016, habría una reducción del gasto programable de 135 mil millones de pesos, que equivale a 0.7 por ciento del PIB, y estimó que los ingresos petroleros serán menores ese año en 287 mil 300 millones por la disminución del precio estimado y la producción de petróleo, así como un menor precio del gas natural. Sin embargo, el jueves, el director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Enrique Cabrero Mendoza, reveló a los asistentes a la mesa redonda “Política Científica y los Grandes Proyectos”, realizada en El Colegio Nacional, que Hacienda les explicó que será necesario recortar 175 mil millones de pesos del presupuesto público, es decir 0.9 por ciento del PIB, debido a la caída de los precios del petróleo.
Habrá menos dinero el año próximo, lo que provocará a la administración federal adelgazar. Los lineamientos para el proceso de programación y presupuestación para el ejercicio fiscal 2016, circulados por la SHCP en el oficio 307-A del 22 de junio pasado, parten de la revisión de la estructura del gasto público federal, que implica la eliminación de “todo lo que sobra” en la administración pública federal. Van encaminados a centralizar diversas áreas en las dependencias coordinadoras de sector, entre las que están las de administración de recursos humanos, materiales y financieros, de planeación, evaluación y vinculación de comunicación social, de relaciones internacionales, así como los órganos internos de control, entre otros.
También habrá que reducir los gastos de operación. La lista incluye gastos de alimentación, telefonía, comunicación social, asesorías y consultorías, viáticos, pasajes, materiales y suministros, impresiones y fotocopiado, así como congresos y convenciones. Por lo que toca a programas presupuestarios y proyectos de inversión, se realizarán fusiones, resectorizaciones y, en su caso, eliminación de los programas de inversión, lo que debe ser remitido a la Cámara baja a más tardar el 30 de junio. La Secretaría de Hacienda deberá entregar el primer borrador del Presupuesto “Base Cero” la próxima semana. El Presupuesto de Egresos 2016 debe entregarse a más tardar el 8 de septiembre a la Cámara de Diputados.
Hasta el momento, el gasto público ha tenido una baja contribución en el crecimiento de la economía y los recortes afectan su desempeño. Al mismo tiempo, el bajo dinamismo comercial ha derivado del mal desempeño de la economía estadounidense. La tasa anual de las exportaciones de mercancías, en el primer trimestre de este año, fue de -1.2%, lo que muestra la contracción de las exportaciones petroleras en los últimos meses.
El grupo financiero BBVA espera un crecimiento de 2.5% del PIB en 2015, con una inflación de 2.6%. La institución prevé que el tipo de cambio cierre 2015 entre 14 y 15.08 pesos por dólar. Para el 2016, el banco estima un aumento en la actividad económica de 2.7%, con una inflación de 3.3%, que se verá presionada por el tipo de cambio.
Los riesgos que podrían afectar el crecimiento son una mayor caída en el precio del petróleo y una lenta recuperación de Estados Unidos. Los países emergentes tendrán episodios de volatilidad una vez que Estados Unidos modifique su política monetaria, lo cual se espera para fines de año.
Este jueves, los precios del crudo cayeron en un mercado volátil donde la fuerte demanda de productos petroleros ayuda a equilibrar un exceso global de suministros de petróleo para entrega inmediata. Al mismo tiempo, los inversores observaban un mercado físico de crudo muy débil en la cuenca del Atlántico en medio de reportes de una mayor demanda de gasolina y diésel en Estados Unidos y Europa.
El hecho de que se mantenga por tantos meses la depreciación del peso frente al dólar, también está encareciendo los costos de los insumos y maquinaria de importación que requiere la manufactura. A lo anterior, se suman los problemas que tienen diversas empresas porque diferentes gobiernos estatales no les han pagado los contratos de bienes y servicios desde hace unos años.
Además, va lento el ejercicio presupuestal y muchas firmas dependen de esos contratos. Para las pequeñas y medianas empresas, también hay dificultades por la debilidad del mercado interno.
La Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) advirtió que si la actividad industrial no mejora, la economía mexicana difícilmente superará el bajo crecimiento económico del país. La situación se complica en los próximos meses, por el debilitamiento que se registra en la manufactura estadounidense.
“El debilitamiento de la actividad industrial estadounidense anticipa malas noticias para las exportaciones manufactureras que se habían mantenido como el principal motor del crecimiento de nuestra economía”, advierte la Concamin.
La actividad productiva se aceleró ligeramente en abril al registrar 2.4%, pero la industria reportó el nivel más bajo de los últimos 13 meses. Con el crecimiento de 1.1% de abril, se extiende un mes más la racha descendente iniciada en noviembre del año pasado. Esta situación tiene que ver con el retroceso de la industria minera y del sector petrolero.
El ritmo de crecimiento que se reporta sigue siendo lento. Aunque también, en este renglón de los recortes habría que buscar si contemplan dejar de pagar a las revistas de corazón, planas y planas muy caras para dar a conocer a la opinión pública que la hijastra del Ejecutivo Federal concluyó una etapa de sus estudios y que ya mide más de metro y medio, por aquello de que pueda seguir creciendo la gran familia del poder. ¿Tendrán las Castro Rivera recorte presupuestal? ¿Pondrán límite a los gastos de doña Angélica? ¿Se trata sólo de apretar el cinturón a los de abajo, como siempre?

OPACIDAD E INEFICIENCIA
La propaganda oficial asegura que hay una disminución en la incidencia de delitos, como el homicidio, del 35 por ciento. Difunden que el Ejército ha detenido a 16 mil 272 delincuentes, decomisado 19 mil 427 armas y mil 800 toneladas de mariguana, 7.5 toneladas de cocaína, 28.4 de metanfetamina, 1.8 de goma de opio y 528 kilos de heroína; así como 38.2 millones de dólares en efectivo, 98.5 millones de pesos, en los 29 meses de la presente administración.
Los resultados podrían ser sobresalientes si no es por el tamaño del problema que representa la producción, distribución y comercialización de drogas en el país. De hecho los esfuerzos hechos tanto en esta administración como en la anterior, de Felipe Calderón Hinojosa, no han sido suficientes para el Departamento de Estado de Estados Unidos. Por ejemplo, en cuanto al decomiso de dinero, 38.2 millones de dólares es realmente insignificante si se compara con el “blanqueo” de entre 19 mil y 29 mil millones de dólares que hacen las organizaciones criminales, de acuerdo con datos de las autoridades estadounidenses.
Las críticas sobre la estrategia seguida por la administración del presidente Enrique Peña Nieto contra las organizaciones criminales, también se generan dentro del país. La Asociación Civil México Evalúa sostiene que pese a que el Programa Nacional de Prevención del Delito (Pronapred) de la Secretaría de Gobernación tiene un presupuesto de 5 mil millones de pesos, éste no tiene un desempeño eficiente. Edna Jaime, directora del Centro de Análisis de Políticas Públicas de esa asociación, sostiene que el Pronapred “es un programa en construcción que tiene que madurar; creo que se puso en marcha y nos saltamos varios pasos… debimos prepararnos mejor”.
Edna Jaime se declaró sorprendida por los datos que informó la subsecretaria de Prevención del Delito y Participación Ciudadana de la Segob, Eunice Rendón, sobre que la Comisión Intersecretarial, conformada por nueve secretarías, maneja 140 mil millones de pesos en prevención del delito, recursos de los que no se sabe su destino.

TRABAJO SUCIO
En materia de migración, México está haciendo el “trabajo sucio” de Estados Unidos. Las políticas de contención fronteriza que se aplican en nuestro país están claramente sincronizadas con la política en la materia de Estados Unidos. El alza en el número de aseguramientos de menores indocumentados habla de un aumento en las estrategias de contención en el marco del Plan Frontera Sur, “por encima de las acciones de protección, asistencia y defensa”, sostiene Javier Urbano, coordinador del Programa de Asuntos Migratorios de la Universidad Iberoamericana campus Santa Fe.
Una de las problemáticas generadas por el Plan Frontera Sur es que se pone en peligro, más que nunca, tanto a menores como a adultos migrantes. Las medidas más importantes han sido retenes y volantas, y en el caso del ferrocarril, bajar a la gente del tren en situaciones de peligro. “Los migrantes al ver que se está deteniendo el tren y que hay un retén, se lanzan de éste en condiciones peligrosas”, señaló.
El Plan Frontera Sur se presentó como algo en defensa de los derechos humanos. Desde la Ley de Migración de 2011, el Estado mexicano se comprometió a que niños, niñas y adolescentes no irían a parar a las estaciones migratorias. Esta obligación no la ha cumplido el gobierno mexicano. La enorme mayoría de los menores llega a las estaciones migratorias donde hay una situación de hacinamiento.
La investigadora del Departamento de Estudios Culturales del Colegio de la Frontera Norte (Colef), María Dolores París Pombo, sostiene que “lo único que ha cambiado, en términos de la Ley de 2011, ha sido el lenguaje. El gobierno mexicano ha desarrollado gran cantidad de eufemismos: en lugar de detenerlos ahora los “esta rescatando”, y en lugar de meterlos a un centro de detención, los está “presentando en estaciones migratorias””.
Y hablando de migración, la principal cadena hispana de la televisión estadounidense, Univisión, rompió su relación con la Organización Miss Universo debido a los comentarios que hizo Donald Trump sobre los inmigrantes mexicanos cuando lanzó su campaña presidencial la semana pasada. La cadena, también anunció que no transmitirá el concurso Miss USA, el 12 de julio, ni otro evento relacionado con Miss Universo, como se había comprometido hacerlo tras la firma de un contrato con la organización de Miss Universo.
Mientras, el magnate Donald Trump y su hija Ivanka acusaron a la prensa de distorsionar y sacar de contexto sus declaraciones sobre los mexicanos que viven en Estados Unidos, que muchos en la comunidad latina y en México consideraron racistas. Ahora Trump dijo que mantiene “muchas relaciones exitosas con empresas mexicanas” y que emplea y es “amigo cercano” de muchos mexicanos”. Añadió que “también tengo un gran respeto a los líderes de México, quienes, francamente son mucho más listos y duros que nuestros políticos aquí en Estados Unidos”.
No obstante, Donald Trump sostuvo en unos twits que el gobierno mexicano forzó a Univisión a tomar esa postura. “El gobierno mexicano no me quiere, hablando de la terrible situación en la frontera y los horribles acuerdos comerciales. Forzando a Univisión para detenerme ¡de ninguna manera!”.

DE LOS PASILLOS
El Congreso de la Unión tomó la palabra a Emilio Chuayffet, titular de la SEP. Serán los legisladores federales los que definirán quién será el patrón legal de los maestros, responsable de sancionar a los faltistas y de asumir el servicio de impartir clases cuando los docentes no trabajen injustificadamente, como ocurre en Oaxaca. El senador del PAN, Carlos Romero Hicks, mencionó que “los gobernadores ni pagan ni mandan y el gobierno federal sí paga y no manda”, de ahí la urgencia de hacer ese análisis, destacó…
Otro panista, Javier Lozano, sostuvo que “Emilio Chuayffet se ha instalado en la zona no del confort sino del cinismo, pues es un viejo lobo de mar”. Criticó que el mexiquense ex gobernador se hubiese presentado ante el Senado sólo para “chacotear”, para “liberar la comparecencia, no a aclarar dudas, no a enderezar las cosas. No termina de asumir plenamente su responsabilidad, no termina de definir desde el punto de vista jurídico, cuáles son los límites de su actuación, dónde comienzan los de los gobiernos estatales y tiene una interpretación muy distinta de la ley que tiene el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Y, tres años de estar montado en el cinismo y la ignorancia no son poca cosa, sobre todo si le sumamos el dineral que se ha llevado en sueldos y otros ingresos a costa del erario público o sea de nuestros impuestos…
En tanto, en Oaxaca, el secretario de Organización de la Sección 22 del Sindicato de Trabajadores de la Educación (SNTE), Francisco Villalobos, informó que ya tienen una estrategia y tácticas para resistir a la evaluación docente, pese al aval que otorgó la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Maestros oaxaqueños y organizaciones sociales marcharon este jueves en la capital de la entidad para exigir la liberación de 17 personas que fueron aprehendidas debido a los disturbios de la jornada electoral del 7 de junio…
Según Cuauhtémoc Velasco, dirigente del Movimiento Ciudadano (MC), Marcelo Ebrard salió del país hace 51 días porque veía venir una “fuerte venganza” en su contra. Sostuvo que hay una “persecución política y un linchamiento en su contra. Están interesados en acabarlo políticamente y también en dañar a quienes estén vinculados con él, como son los empresarios que trabajan con su hermano, contra su ex mujer (Mariagna Prats)”…
La asociación Acciones Colectivas de Sinaloa A. C. presentó una segunda demanda de acción colectiva contra Grupo México y sus filiales Minera México y Buenavista del Cobre, a fin de que reparen el daño a los afectados por el derrame de 40 millones de litros de sustancias tóxicas en los ríos Bacanuchi y Sonora, en agosto de 2014. La primera acción colectiva se presentó ese año y fue para exigir la reparación de los daños ambientales, mientras que esta segunda acción colectiva se basa en la protección de derechos humanos individuales y busca se reparen los daños provocados…
Para que los trabajadores del volante mexicas se den cuenta de qué tamaño son los conflictos que ha provocado Uber, resulta que en París, los taxistas salieron ayer a las calles para protestar contra esta empresa que allá se ubica como UberPOP y se declararon en huelga ocasionando bloqueos en las estaciones de tren, en los accesos a los aeropuertos y, obviamente, afectando la circulación en algunas de las principales arterias. Hablan de la “competencia salvaje” que provoca esta empresa que ya logró reunir a más de 400 mil usuarios dejando claro que a los conductores ni les pagan cotizaciones sociales, ni tampoco pagan impuestos y no han “seguido la formación necesaria ni tienen un seguro profesional”. O sea que allá y aquí, se trata sólo de hacer un gran negocio. Eso de que son “taxis seguros” es el argumento para la voracidad y el atropello.

Lo invitamos a visitar nuestra página www.liliaarellano.com en donde podrá escuchar los programas radiofónicos Estado de los Estados que se transmiten por Radio 620 de la Cadena nacional RASA, así como a presenciar los programas televisivos peninsulares Estado de los Estados y Fuego Cruzado que se transmiten por canal 10 y 110 en Cancún, Quintana Roo; 29 y 153 en Mérida, Yucatán y 9 de Campeche a través del sistema Cablemás. Está la participación en la Barra de Opinión de Azteca, canal 13 en televisión abierta cada semana. Esperamos su comentarios al correo: Lilia_arellano@yahoo.com; Facebook LiliaArellanoOficial y twitter @Lilia_Arellano1.

APAGA LA TELEVISIÓN, NO PERMITAS QUE ASESINEN TU MENTE, MEJOR LEE UN LIBRO E INFÓRMATE EN LOS MEDIOS ALTERNATIVOS.

“¿QUÉ QUERÍAN QUE HICIERA?”: CRÓNICA DE UNA GUERRA PERDIDA

El 11 de febrero de 2012, en el Estado de México, el entonces Presidente Felipe Calderón dijo: “¿Qué querían que hiciera? ¿Que los saludara? ¿Que los invitara a pasar? ¿Que les llevara un café?”. Hablaba sobre los criminales y respondía a todos aquellos que criticaban su estrategia de guerra. El escritor Carlos Fuentes reaccionó desde Bogotá: “El siguiente Presidente, sea quien sea, va a tener que cambiarla [la estrategia]. Es una política que se agotó, no sirve a nadie sino a los narcotraficantes”. Los datos hablaban sobre un aumento en los delitos, en la percepción de inseguridad, en el homicidios dolosos, en el robos con violencia y en las extorsiones, a pesar del incremento en el gasto destinado a la seguridad.

“Esa falta de resultados en indicadores concretos era justamente la debilidad de los argumentos del Presidente, independientemente de su visión, repetida innumerables veces, sobre la necesidad de aplicarles la Ley a los criminales con los medios disponibles, las reformas encaminadas a fortalecer las instituciones de seguridad y justicia y las medidas para restablecer el tejido social. Esos indicadores eran también elementos que sostenían y reforzaban las críticas a la estrategia”, narra Luis Astorga, quien es, entre los académicos mexicanos que estudian el fenómeno de la criminalidad en el país, uno de los más prestigiados.

Y justo del “¿Qué querían que hiciera?” salió título a su más reciente obra, editada por Pinguin Random House en el sello Grijalbo.

Se trata de una revisión puntual, académica, de un sexenio en el que todos nos sentimos en peligro y durante el cual, calculan distintas fuentes, cerca de 100 mil mexicanos murieron, otros 25 mil desaparecieron y varias decenas de miles fueron desplazados de sus comunidades por la violencia. Con autorización de Pinguin Random House, adelantamos dos capítulos de este libro que, necesariamente, todo ciudadano debería tener para comprender esta gran tragedia que vive México desde hace poco menos de una década.

En suma –resume el mismo autor–, el libro despliega una minuciosa exploración sobre los efectos reales de una retórica belicosa. El libro recopila de manera magistral la historia de una guerra que nació de una obsesión personal. “Los partidos no pactaron desde su inicio las reglas para diseñar una política de seguridad de Estado porque privaron los intereses personales, partidistas y electorales y no una visión de Estado. De ahí la debilidad de la administración Calderón, la fragmentación de la capacidad del Estado”, concluye.

Que-querian

POR LUIS ASTORGA, especial para SinEmbargo

FINAL DE SEXENIO

En la última reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública que le tocó presidir en su sexenio, Calderón hizo un recuento de lo realizado. Casi lo mismo que había repetido anteriormente de manera sistemática desde el inicio de su mandato. Aseguró que al principio de su periodo de gobierno encontró poblados e incluso ciudades “presas de la violencia”, de ahí el empleo de los recursos del Estado para garantizar la seguridad de “las familias mexicanas”. Volvió a mencionar la tesis del cambio de “modelo” de las organizaciones criminales, del control de rutas hacia Estados Unidos al control de mercados locales. Un crecimiento del crimen que “tomó por sorpresa a instituciones de seguridad y justicia obsoletas”. Ignoró los cambios políticos que provocaron una nueva reconfiguración del poder en México y repercutieron precisamente en los aspectos que él mencionó, pero que presentó como modificaciones casi mágicas. Habló de “la acción subsidiaria y temporal de las Fuerzas Armadas en el combate a las organizaciones criminales”. Hizo un reconocimiento al trabajo de las fuerzas federales y locales. Afirmó que gracias al trabajo coordinado de las instituciones de seguridad ya se observaba, “por primera vez en varios años”, un decremento de 7 por ciento de los homicidios dolosos a nivel nacional en el primer semestre del año, comparado con el mismo periodo del año anterior. Y si se tomaba en cuenta otra clasificación, como la de “homicidios presuntamente atribuibles a rivalidad delincuencial”, la reducción era casi de 15 por ciento. Aseguró que esa tendencia sería cada vez más “visible en el mediano y en el largo plazo”. Un resultado alentador, dijo, pero advirtió que podría revertirse, luego de observaciones que le hicieron a su visión optimista. Era una manera de ver las cosas, otra era pensar que tales reducciones podrían deberse al predominio de una organización o coalición criminal sobre sus rivales, y una tercera era una combinación entre las dos. Se refirió al “nuevo modelo de policía” encaminado a “construir una verdadera opción civil de seguridad pública”, que permitiría que las fuerzas armadas se concentraran en los asuntos de seguridad nacional y actuaran “de manera subsidiaria y supletoria”. Declaró que era la primera vez que el país contaba con una política de seguridad centrada en los ciudadanos,184 aunque había una parte considerable de la población que pensaba que ese discurso estaba aún muy lejos de la realidad.
En su sexto informe de gobierno, el presidente mostró una vez más su apego al libreto repetido de manera obsesiva durante su mandato para imponer la visión oficial sobre las razones de la violencia. El país, dijo, ya no era sólo productor de drogas ilegales sino también consumidor. En realidad, México, comparado con el resto del continente americano, no era ni es uno de los países de mayor consumo en relación con la población de 15 a 64 años, pues está por debajo, entre otros, de países como Estados Unidos, Canadá, Brasil, Argentina, Chile y Colombia en consumo de mariguana, cocaína y anfetaminas. Según Calderón, el incremento del mercado interno disparó la violencia porque las organizaciones criminales empezaron a disputárselo y a tratar de controlar territorio, no sólo rutas hacia Estados Unidos. Ni él ni sus asesores se detuvieron a pensar por qué los países con mayor consumo en el mundo, que tienen las redes más amplias de tráfico al menudeo, no tienen los niveles de violencia de México. La razón es sencilla y comprobable de manera empírica: no son las drogas per se ni el mercado de las mismas lo que genera la violencia, pero ahí donde las instituciones son débiles y la impunidad alta aumentan las probabilidades de que los traficantes empleen la violencia para lograr una mejor posición en el mercado y desplazar a los competidores. El presidente mencionó también el levantamiento del veto a la venta de armas de asalto en Estados Unidos en 2004, lo cual facilitó su adquisición por los traficantes y les dio mayor capacidad de fuego. Los controles para el paso de la droga hacia Estados Unidos no han sido eficaces, pero tampoco los de México para impedir el tráfico de armas desde ese país. Agregó a la lista la corrupción policiaca como una de las razones de la expansión de la delincuencia. La corrupción en el sistema autoritario que predominó en el país no implicó crecimiento desmedido e incontrolable de la delincuencia. Los mecanismos extralegales del régimen autoritario lo impidieron. Los problemas se empezaron a manifestar con mayor fuerza en la etapa de la transición democrática, la fragmentación del poder político, el debilitamiento de las capacidades del poder central y los descontroles de los partidos políticos en el poder en diversas partes del país sobre sus instituciones policiales. La corrupción ya estaba, se potenció, y los partidos políticos fueron incapaces de gobernar con visión de Estado y en coordinación con los tres niveles de gobierno en asuntos de seguridad. Y sin ninguna prueba el presidente Calderón afirmó con desmesura: “En cierta medida, con la acción de las Fuerzas Federales y con el apoyo valiente de las comunidades, impedimos que los delincuentes tomaran el control del Estado mexicano”. Nunca ha habido ni hubo intento o indicio alguno de una organización o coalición de traficantes por controlar el Estado, a la manera de las guerrillas con objetivos políticos en ese sentido. Lo que sí ha habido y hay es una reconfiguración del campo político y del criminal y de la relación entre ellos que ha implicado varios escenarios posibles en diferentes partes del territorio nacional donde los grupos criminales tienen presencia: subordinación al poder político, acuerdos de beneficio mutuo con el poder político y económico, subordinación del poder político y parte del económico al poder criminal sin desplazamiento de la clase política de los puestos administrativos en gobiernos locales ni eliminación de la clase empresarial. La lucha encarnizada entre organizaciones y coaliciones criminales hace prácticamente imposible su unión con el objetivo del control del Estado, y ninguna, ya sea sola o en coalición, ha tenido ni tiene la capacidad para hacerlo. Han sido y son generadoras de violencia y de situaciones de ingobernabilidad, pero sólo en un escenario de Hollywood tendrían por objetivo “el control del Estado mexicano”.

EL BALANCE FINAL

En un discurso a finales del sexenio de Calderón, el titular de la Sedena, Guillermo Galván, habló de la delincuencia organizada como amenaza a la seguridad interior de México, de la determinación del presidente desde su primer día de gobierno para enfrentarla con toda la fuerza del Estado. Le atribuyó al presidente “visión de estadista”, en la que enmarcó su decisión de incluir a las fuerzas armadas para hacer frente a la delincuencia organizada. Y concluyó con una frase que pretendía ser un elogio a su capacidad para presagiar el futuro: “El Primer Mandatario de la Nación fue claro y contundente al señalar que esta lucha tendría un alto costo para el país; no se equivocó, el tiempo le dio la razón”. No había ningún motivo para ensalzarlo por eso. En efecto, el costo había sido alto, y no había ninguna extralucidez al anunciarlo, pero el balance en términos de inseguridad, violencia, homicidios, violación de derechos humanos, corrupción, impunidad, bestialidad y poderío de las organizaciones criminales, producción, tráfico y consumo de drogas, era simple y sencillamente desastroso. Hubo más costos que beneficios. Calderón tenía una idea de lo que según él debería ser el Estado, pero no fue un estadista.
El escenario en el corto plazo seguía siendo un callejón sin salida: los militares habían salido de los cuarteles a la calle por la ineficacia de las policías y a petición de las autoridades locales, las cuales se habían comprometido a depurarlas, pero o no habían hecho nada, o el proceso era demasiado lento. Como consecuencia, las peticiones de retiro de las fuerzas armadas, o las críticas sobre el error de emplearlas en acciones de seguridad pública, se enfrentaban con una realidad contundente de organizaciones criminales hiperactivas e indudablemente sanguinarias, que ya lo eran desde antes del inicio de la administración Calderón, que había que contener con las instituciones de seguridad más confiables y mejor preparadas y no esperar su autorregulación, o apostarle a una presunta buena voluntad, un espíritu patriótico, filantrópico y de buen samaritano de los criminales, y las opciones no eran numerosas, sólo deseables por razones éticas y políticas. Con la excepción de los grupos sociales más radicales que pedían el retiro inmediato de las fuerzas armadas, los demás reconocían que eso no era posible y que el retiro debía ser paulatino, de preferencia con fechas precisas. Nadie tenía idea cómo hacerlo aunque no faltaban aquellos que invocaban fórmulas que presuponían una conversión mágica de los violentos al pacifismo,como si el ethos violento de los criminales dependiera sólo de la acción o inacción del gobierno federal y particularmente del presidente, quien en esa visión a veces era todopoderoso y por lo tanto culpable de todo, y otras un incapaz, un inútil, que por lo mismo, y por tomar decisiones que seguían presumiblemente al pie de la letra todos los miembros de las fuerzas de seguridad federales, también era culpable. Lo era incluso cuando los agentes de seguridad estatales y municipales seguían las instrucciones de sus autoridades políticas de distintos partidos. En esa visión, no había manera de que saliera bien librado o que hubiera un análisis equilibrado de sus decisiones y responsabilidades.
Criticado dentro de México por la estrategia de seguridad, el presidente Calderón era reconocido, apoyado y felicitado por empresarios, líderes políticos, mandatarios y funcionarios mexicanos y extranjeros, por ejemplo de Estados Unidos en innumerables ocasiones. En diciembre de 2007, poco después de presentar la Iniciativa Mérida ante el Congreso de Estados Unidos, el presidente George Bush dijo de su homólogo mexicano: “Quiero que sepa que admiro su liderazgo, su coraje y su duro trabajo”. El embajador de Estados Unidos en México, Antonio Garza, al hablar del récord de extradiciones, 80 sólo en un año, señaló: “Cotidianamente nos enteramos de los extraordinarios esfuerzos que desempeña el presidente Calderón y su administración para lograr que México sea una nación más segura y pacífica”. John McCain, senador por Arizona y aspirante a la candidatura presidencial por el Partido Republicano, señaló: “El presidente [Bush] y yo admiramos el esfuerzo del presidente Calderón en su lucha contra unos cárteles que hoy campean en la frontera y otras partes de México”. En 2008, a nombre de empresarios del sector turístico de Estados Unidos, España, Arabia Saudita y México, Roberto Ordorica declaró: “No ceda, señor presidente, en su propósito de ganarle la guerra a la delincuencia [...] mañana, entre muchas cosas, el pueblo de México le estará eternamente agradecido”. Y en 2010, el ex presidente Salinas dijo que Calderón había sido “muy valiente al enfrentar el narcotráfico, porque es un problema de seguridad nacional y por lo mismo tiene que combatirse”. El entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, señaló: “El PRI está a favor de la lucha que hace el Estado mexicano para combatir al crimen organizado; [fue una decisión] acertada involucrar al Ejército en esta tarea, pero es algo que no puede ser permanente”. El senador Manlio Fabio Beltrones (PRI) fue más allá y declaró que la estrategia “deberá continuarla cualquier gobierno del partido político que sea que gane las elecciones en 2012”. Por su parte, el jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard (prd), afirmó: “A Calderón hay que reconocerle la resolución de entrarle. Tampoco está bien que digamos que no simplemente porque estamos en posiciones políticas distintas [...] tampoco me parece que sería justo decir que falló el Ejército, que falló la Armada [...] se la han jugado, han logrado éxitos importantes”. También recibió el apoyo de otros como Mariano Rajoy, de España, quien expresó su solidaridad con las víctimas del terrorismo y la violencia, “así como mi reconocimiento, el de mi gobierno y el del pueblo español por la meritoria lucha que ha emprendido el señor Presidente para lograr que México sea un país libre y en paz. Siempre nos tendrá en esa batalla a su lado”. Ante empresarios de la Concamin, el presidente Calderón dijo que no había en el debate público “ninguna alternativa verdaderamente distinta, viable y clara a lo que se está haciendo hoy; al contrario, lo que hemos escuchado son voces que señalan que hay que reforzar lo que se ha venido haciendo”. Citó como ejemplo una declaración del candidato del PRI a la presidencia, Peña, quien había dicho semanas antes que de resultar electo reforzaría las operaciones desplegadas por la Marina en Veracruz. Coincidía con sus declaraciones previas de apoyo a la estrategia puesta en marcha durante la administración Calderón.
En el gobierno de Calderón el tema de la seguridad fue central. Se le dio mucha publicidad a los operativos policiales y militares contra la delincuencia organizada en diferentes partes del país, a la exhibición de presuntos traficantes muertos o detenidos, de funcionarios de alto nivel acusados de haber protegido a organizaciones criminales, que posteriormente saldrían libres por falta de pruebas, de armas de diversos calibres, drogas de distinto tipo, aeronaves decomisadas, laboratorios, etc. Los medios de comunicación tuvieron material en abundancia para sus notas cotidianas. Un lugar destacado lo ocupó la cifra de homicidios. Varios medios llevaron su propia contabilidad. Esos cálculos y los oficiales, independientemente de las metodologías no siempre explícitas, eran abrumadores, catastróficos. Había disputas por las cifras, la falta de transparencia y el rigor metodológico, y la repartición de culpas. Algunos acusaron sólo al presidente como el causante del desastre. Otros, a los propios criminales. Hubo una sobresaturación de notas sobre todos esos aspectos. El gobierno central y la realidad de la violencia, frecuentemente desenfrenada y demencial de los criminales, y la de miembros de las fuerzas de seguridad, impusieron la agenda. La estrategia de seguridad del gobierno federal no tuvo el éxito deseado, esperado y prometido por sus dirigentes y la mediática obtuvo resultados divididos en las percepciones sobre la inseguridad.
A pesar del balance lamentable en términos de homicidios y violencia, una encuesta de opinión194 reflejaba una visión “buena” del presidente a finales de su administración (52.9 por ciento), aunque disminuida comparada con la de inicios del sexenio (64.1 por ciento), y menor a la de su predecesor en el mismo periodo. En noviembre de 2006, la gente consideraba la inseguridad (25 por ciento, contra 2.3 por ciento en el rubro “narcotráfico”) como un problema más importante que la crisis económica. En 2011 (34.6 por ciento, y 6.6 por ciento “narcotráfico”) y en 2012 (32.4 por ciento, y 5.4 por ciento “narcotráfico”) la inseguridad siguió siendo percibida como el problema principal. Calderón obtuvo un reconocimiento en “combate a la delincuencia” (40.3 por ciento en noviembre de 2012), mejor que Fox en noviembre de 2006 (35.3 por ciento). En otras 13 áreas de gobierno evaluadas, Fox lo superó. En cuanto a la “estrategia de lucha contra el crimen organizado”, los resultados en noviembre de 2012 fueron 52.6 por ciento de aprobación y 39.8 por ciento la reprobaron. La aprobación promedio en todo el sexenio de los últimos cuatro presidentes fue la siguiente: Salinas (73.1 por ciento), Zedillo (54.9 por ciento), Fox (57.9 por ciento), Calderón (56.7 por ciento).
Otros datos de encuestas sobre percepción de inseguridad195 mostraron una alta aprobación en el nivel nacional a la utilización de las fuerzas armadas contra los traficantes en enero de 2007 (84 por ciento), y una reducción en octubre de 2012 (69 por ciento). Aunque en el norte del país la aceptación fue más alta (82.1 por ciento), seguida por el sureste (73 por ciento), el Bajío (64.6 por ciento) y el Centro de México (49.8 por ciento). En el norte, 71 por ciento señaló en marzo de 2012 que le gustaría que el gobierno federal realizara operativos contra el crimen en su región. Pero en el país 46 por ciento (23 por ciento en enero de 2007) consideró que los operativos habían sido un fracaso y 31 por ciento un éxito (47 por ciento en enero de 2007). Al plantear el combate al crimen como “guerra”, 54 por ciento dijo que los criminales la ganaron en el sexenio contra 18 por ciento a favor del gobierno. En cuanto a las medidas para combatir la inseguridad que la gente aprobaría destacan las siguientes: aumentar castigos (90 por ciento), establecer retenes (83 por ciento), pena de muerte (74 por ciento) e incorporar militares a la policía (78 por ciento). El 81 por ciento estuvo de acuerdo en aumentar el número de soldados en las ciudades (marzo de 2012). Legalizar las drogas en marzo de 2012 tuvo una aceptación más baja (23 por ciento) que permitir la presencia de agentes estadounidenses (28 por ciento) y negociar con las organizaciones criminales (25 por ciento). Mientras que legalizar la mariguana (no “las drogas”), en octubre de 2012, tuvo una aceptación de 35.2 por ciento.Respecto al balance al final del sexenio en el combate al crimen organizado, 55 por ciento dijo que el presidente no había tenido éxito, 30.5 por ciento que sí y 14.5 por ciento no supo o no contestó. Sobre el presidente entrante, Peña, 37.6 por ciento contestó que tendría éxito en esa tarea, 31.5 por ciento que no, y 30.9 por ciento no supo o no contestó. Y en cuanto a las percepciones sobre corrupción en diversos grupos sociales, una encuesta del Inegi presentada en octubre de 2012 mostró datos donde la Marina (19.4 por ciento), el Ejército (28.5 por ciento) y las iglesias (29.1 por ciento) tenían los valores más bajos, y la policía (91.8 por ciento), los partidos políticos (88.6 por ciento) y los ministerios públicos (81.8 por ciento), los más altos.
Era claro que las percepciones de los círculos ilustrados y críticos de la estrategia del gobierno federal eran distintas a las que reflejaban las encuestas, que mostraban las visiones de una población quizá más pragmática y conservadora que apoyó medidas del gobierno federal de manera diferenciada —los porcentajes de aceptación de la utilización de las fuerzas armadas por zonas del país es ilustrativa— porque no veía alternativas viables en lo inmediato en su entorno, dadas las percepciones y la realidad sobre la corrupción de las policías, con cierta esperanza de que mejoraran las condiciones de seguridad, con una mayoría desilusionada al hacer el balance del sexenio, y poco más de una tercera parte que mostraba optimismo acerca de las acciones del gobierno entrante, aun antes de conocer sus planes y mucho menos la aplicación de los mismos y los resultados.


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Un gran disturbio financiero se aproxima

Guillermo Barba Economía y Finanzas



“Sospecho que el próximo colapso financiero y económico será aquel con el que no podremos lidiar”, sentencia Jim Rogers. Esto causará el “pánico” de los bancos centrales justo en el momento en que habrán perdido toda credibilidad.

Hace unos días, el portal de Peak Prosperity entrevistó al célebre “gurú de las materias primas”, el estadounidense Jim Rogers, un inversionista liberal que se ha destacado por ser un acérrimo crítico de las políticas intervencionistas de los bancos centrales. Este analista ha tenido la oportunidad de entrevistarlo también, y sin duda, sus palabras siempre encierran una gran enseñanza, porque además de sus muy amplios conocimientos teóricos, es un viejo “lobo de mar” de los mercados, donde se volvió multimillonario.
En la entrevista, Rogers hizo nuevas advertencias sobre lo que le espera al mundo: mayores confiscaciones de riqueza por parte de los planificadores centrales, un colapso mayúsculo de los mercados financieros, el regreso del oro como la inversión preferida, mayores caídas en los precios del petróleo –seguidas de una reversión de esa tendencia–, el rebote de Rusia, el estallido de la burbuja en China y la revalorización de las materias primas, en especial, las agrícolas.


Un disturbio se aproxima
En su opinión, en el transcurso del próximo año o dos veremos grandes problemas en los mercados financieros del mundo. Esto causará el “pánico” de los bancos centrales justo en el momento en el que habrán perdido toda su credibilidad. El resultado, por paradójico que resulte, será que imprimirán de nuevo más dinero y los gobiernos se endeudarán más y más tratando de “estimular” la economía. La vieja y perjudicial receta de siempre.
Rogers vaticina que la gente se negará a continuar jugando este juego, y que, entonces, nada ni nadie podrá rescatarnos. Es justo por esto que asegura que los buenos tiempos del oro volverán, pues no hay duda de que cuando de crisis de desconfianza se trata, nada iguala al oro. Cuando se tiene en propia mano, no es susceptible de ser eliminado de las hojas de balance de los bancos y, por tanto, el riesgo de impago es nulo. “Sospecho que el próximo colapso financiero y económico será aquel con el que no podremos lidiar”, sentenció.
Asimismo reveló que por el momento su mayor posición la tiene en dólares estadounidenses, no porque tenga en ellos una gran confianza, sino porque cuando llegue el momento crítico, la gente correrá a los activos “refugio” que conoce. Pese a que el dólar sea una divisa terriblemente corrompida y que la deuda del país que la emite sigue crece y crece, “la gente no sabe qué más hacer” que correr a él.

Dólar se inflaría en nueva burbuja
De modo que, para Rogers, el dólar podría incluso llegar al nivel de burbuja. Por supuesto, esto no sería bueno para el oro ni para el resto de los activos en el corto plazo, pero a aquellos tenedores de dólares les brindará la oportunidad de adquirirlos a precio de ganga.
El mensaje que este gurú nos envía, pues, es que dadas las frágiles condiciones de la economía y los mercados globales –a pesar de la mentira que repiten los medios predominantes de la “recuperación”–, es cuestión de tiempo para que una nueva crisis del nivel de la de 2008-2009 nos golpee.
Cuando eso ocurra, las burbujas reventarán y es posible que se infle una nueva en el dólar. Será entonces el momento justo de tener el valor de cambiar esos corrompidos billetes verdes por activos como materias primas agrícolas, oro, plata, etc., que nos permitan protegernos del siguiente colapso. Ésa, la madre de todas las burbujas, será la del dólar, y tras su estallido es posible que incluso pierda para siempre su carácter de divisa de reserva.
Las advertencias de los verdaderos expertos ahí quedan para quien las quiera escuchar. El momento de prepararse, es ahora.

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