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jueves, 3 de septiembre de 2015

Navegaciones

El ritual, en video
Pedro Miguel
 
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El presidente de la Cámara de Diputados, Jesús Zambrano, en el mensaje presidencial. Fotogramas del video difundido por la Presidencia de la República en https://youtu.be/Z49ftYyc45U
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as partes más entretenidas de este video son las tomas al público que escucha al orador y las panorámicas del recinto repleto de trajes, corbatas, vestidos largos, peinados solemnes y calvas carísimas. Vale la pena pausar las tomas para apreciar las expresiones de quienes asisten a él por compromiso; es decir, de todos los presentes, menos el señor que lee su discurso con ademanes acartonados, tics faciales incontrolables y numerosos yerros de pronunciación y de lectura. Hay que imaginar, por ejemplo, el aburrimiento cósmico del embajador de algún país árabe, obligado por el protocolo a apersonarse en esta ceremonia que manifiestamente le vale madres, y sin más horizonte que ponerse a redactar, por la tarde, un reporte que no leerá nadie. O la zozobra de uno que otro político, de esos que agonizan porque ya saben que sus miserias han sido documentadas en audio o en video, y que si no se alinean o si no cooperan los medios empezarán a comérselos crudos en un festín de pirañas. O la incomodidad de quienes tienen claro que su presencia en ese lugar es una traición a lo que hicieron buena parte de su vida.
El oficiante del ritual ha tenido la amabilidad para consigo mismo de no pronunciar el guarismo 43, el topónimo Ayotzinapa ni el apelativo Casa Blanca, de modo que, si se trata de entretenerse, el audio de la grabación es perfectamente prescindible. Y no porque uno comprenda el lenguaje de señas en el que se afana la diligente intérprete del recuadro derecho inferior de la pantalla, sino porque basta con recortar párrafos de anteriores mensajes presidenciales –de éste o de cualquiera de sus predecesores, o de varios combinados– y pegarlos al azar para tener una idea clara del mazacote: fórmulas de despacho; saludos burocráticos; dos o tres admisiones de que no todo es absolutamente perfecto, aunque la imperfección no conlleve responsabilidades específicas; ocasionales arranques retóricos del poliestireno que sueña con ser bronce y, más que nada, la enumeración de acciones, obras, disposiciones, medidas y hechos para documentar la talla heroica del expositor. La esencia de la alocución presidencial septembrina como género literario consiste en eso: en una autoexaltación que recurre a la épica de gabinete para narrar los pormenores de la boda entre el Mandatario (las mayúsculas son meramente ilustrativas) y la Historia Nacional.
Pese a la aparente solidez de la representación institucional congregada en Palacio, el acto se realiza sin soporte jurídico alguno –porque, en efecto, la legislación no lo prohíbe, pero tampoco lo estipula– y se desarrolla en ese limbo de la alegalidad que es la comunicación y el marketing. En rigor, pues, los titulares de los Demás Poderes de la Unión saben perfectamente que su asistencia a esta ceremonia no obedece al cumplimiento de ningún deber formal derivado de su cargo, sino que es un mero ejercicio de genuflexión para lucimiento del protagonista y un aporte al ensayo de resurrección de las glorias pretéritas del régimen, cuando la Fiesta del Presidente se realizaba al menos de acuerdo con el texto constitucional, en forma de una visita anual a la sede del Legislativo.
Las mujeres presentes en el viejo salón tienen que estar al tanto de que el hombre del micrófono intentó denodadamente esconder bajo la alfombra los feminicidios en el Edomex; los capos de las mafias culturales que se han dado cita allí saben que el ponente no tiene noción de las diferencias entre Fidias y Foucault ni las que separan a Clarice Lispector del Lazarillo de Tormes; los dirigentes sindicales han llegado a Palacio pisoteando los pedazos del poder adquisitivo de la clase trabajadora; los demócratas impolutos y perfumados que asisten al encuentro conocieron en su momento los ríos de Tarjetas Monex y Soriana en los que hizo rafting el partidazo para volver por sus fueros; Monseñor saluda con efusividad a un sujeto que quebranta sin rubor los Mandamientos; los capitanes de empresa allí congregados tienen más claro que nadie que las cifras económicas alentadoras, sacadas bajo tortura a la estadística, son como escupitajos para enfriar un reactor nuclear colapsado; los militares hacen acopio de disciplina y subordinación debida para cuadrarse ante la representación de un poder político que los ha utilizado sin escrúpulos en agresiones contra la población civil y los mantiene fuera de sus atribuciones constitucionales. Los únicos exonerados por la inocencia son los escasísimos jóvenes que acuden al ceremonial sin saber que sus coetáneos son presas de cacería para un gobierno que detesta a la juventud.
Antes, al deambular por el edificio, todos los asistentes debieron pasar por la venganza anticipada e implacable de los símbolos: en los hermosos murales de Palacio, según calificativo de la conductora oficial, los que antecedieron al selecto público oligárquico en el ejercicio del poder político, económico y eclesiástico están plasmados como verdugos, como ladrones, como asesinos y como cerdos. Debe concederse que Diego Rivera planeó con suma genialidad el escarnio que habría de hacer post mortem.
Por eso resulta divertido ver en el video las muecas de las distinguidas damas y caballeros que conforman la concurrencia –nutrida, claro– a esta ocasión histórica o, mejor dicho, prehistórica, si se toma en cuenta el tufillo de Parque Jurásico priísta que flota en el encuentro. El empeño por fingir un país próspero, unido, democrático, incluyente y pacífico requiere de grandes esfuerzos musculares faciales para blindarse de lo real: los 57 mil muertos, los miles de desaparecidos, los inmuebles turbios, la libertad de El Chapo (concedida bajo palabra, según muchos indicios), la gusanera que se asoma por los resquicios de las oficinas públicas, la independencia perdida, el Estado hipotecado, el peso devaluado, las masacres reiteradas, la vida pública acanallada, los desfiguros que hacen llorar al espíritu republicano.
Es posible que los chicos de Comunicación Social, Estrategia de Medios, etcétera, se hayan indigestado con aquello de que en política la forma es fondo o, formulado por MacLuhan, que el medio es el mensaje, y que hayan pretendido aportar, con esta puesta en escena, un poco de sustancia a la fantasía peñista de restaurar las viejas presidencias omnímodas y omnipotentes. Pero, lamentablemente (sí, lamentablemente para todos) el país está en otro lado y no tiene ánimos para rendirse a la adoración de ningún tlatoani ni para echarle confeti a un señor que se muestra más preocupado por conservar a toda costa sus residencias de lujo que por atenuar el hundimiento nacional que él mismo ha propiciado.
Lo cierto es que se ha invertido una cantidad ingente de recursos públicos para hacer coincidir a la crema y nata de la patria en un ritual incómodo e innecesario para todos, salvo para el del podio, y que ya causado el perjuicio no queda más remedio que disfrutar el espectáculo; de lo perdido, lo que aparezca. Hoy ya no están estacionadas sobre la plancha del Zócalo las obscenas camionetas blindadas de los feligreses que acudieron a la misa egótica y no queda más que un montón de papelería ostentosa y caduca, unos boletines impresos que se comerán las ratas, unos tomos voluminosos que dentro de cinco años no va a consultar nadie, porque 90 por ciento de su contenido es mentira, y un video en Youtube.
En tanto, el país ha perdido unos cientos de millones de pesos (nada, comparado con dispendios más irritantes) y los asistentes al magno discurso invirtieron tres o cuatro horas de sus respectivas vidas –tomando en cuenta los tiempos de traslado, las salutaciones y la convivencia social– para escuchar algo que habría podido resumirse en doce palabras: Bajo mi conducción, señoras y señores, el país va a toda madre.
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Astillero

La banda se cae
BMV: privatizar la educación
El fantasma de AMLO
Premios por Casa Blanca
Julio Hernández López
 
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EN PALACIO NACIONAL. El dirigente del PRI, Manlio Fabio Beltrones Rivera, y el senador Emilio Gamboa Patrón asistieron al acto en que el presidente Enrique Peña Nieto presentó su tercer Informe de gobiernoFoto Marco Peláez
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a banda presidencial estuvo en ruta de caer al suelo. No sucedió durante el personalísimo espot gigante rodado ayer en uno de los patios de Palacio Nacional. Fue antes, mientras Enrique Peña Nieto se preparaba en términos indumentarios, en una habitación privada, para salir a escena en función del tercer Informe de labores entregado un día antes a un Poder Legislativo tan complaciente que aceptó imponerse una mordaza de 24 horas para no difundir los términos de ese informe y así dejar al titular del Ejecutivo el privilegio de dar a conocer ciertas líneas especiales, sobre todo la relacionada con la privatización educativa por la vía de bonos para la infraestructureichion.
El concesionario en exclusiva sexenal de la preciada tira, Enrique Peña Nieto, la había tomado de una mesa para mostrarla al camarógrafo que en ese momento transmitía para la aplicación de Internet en vivo Periscope (https://goo.gl/qhdaKM). Pero al momento de regresarla al mismo mueble la colocó de tal manera (no a lo largo de la madera, como estaba originalmente, sino en posición transversal, con una parte hacia el vacío del que luego diría EPN que tres años atrás el país se salvó) que la sedosidad representativa del máximo poder en México se deslizó de manera natural, previsible, por una ley de la gravedad a la que el mexiquense se opuso con un súbito golpe de mano que frenó el conato de caída tricolor, ante el descontrol del tomador de imagen que, contra cualquier reacción natural que habría tenido alguien con formación periodística, no tomó los traspiés del poderoso y su banda (se habla de la textil), sino que apartó el ojo maquinal hacia un punto ciego, un túnel de imagen, de tal manera que no se pudo saber si la franja bordada tocó el suelo o la caída pudo realmente ser frenada.
Tales impericias menores no son infrecuentes (en la misma grabación para Periscope, arriba mencionada, se ve a EPN advirtiendo a un asistente, quien pregunta sobre la ubicación escénica de una fotografías, que la cámara les está tomando y que todo lo dicho ahí estaría difundiéndose). Hace poco se le cayó a Peña Nieto un pedazo de pastel en una reunión festiva con beneficiarios asistenciales, y es tal la credibilidad colectiva en la pifia como distintivo sexenal que uno de los más significativos esclarecimientos enriquistas fue para demostrar que se había puesto correctamente unas calcetas deportivas.
Pero también es posible decir que la fiesta personal del Informe de gobierno se le cayó a Peña Nieto, se le deslizó entre las manos y la retórica, convertida la fiesta de Palacio (con las camionetas de los más poderosos estacionadas afuera de ese inmueble, ya no sobre la plancha del Zócalo, pero sí en la vía pública, donde los mortales no pueden detenerse ni por equivocación) en una repetición de cifras y de trucos de presentación que le permitieron acomodar (casi) lo mismo de antes en un decálogo de resonancias huecas (otra de las manías de Peña y su equipo ha sido la de reciclar programas y metas dándoles presuntas nuevas formas numeradas).
Arengas de segunda mano, nueva provisión de promesas condicionadas al advenimiento del paraíso económico que nos espera luego de las penurias en curso, magnos objetivos históricos por alcanzarse un día de estos y, entre el reconocimiento de pasada de los grandes problemas nacionales, como la desaparición de los 43, la fuga de El Chapo y las acusaciones de corrupción marca Higa, el profesor Peña Nieto soltó las líneas que había reservado para su difusión ante los mil quinientos invitados especiales: la conversión de las escuelas públicas mexicanas en negocio privado (¿Mexicanos Primero, con Claudio X. González como inversionista triunfador?), mediante la emisión de bonos que serán colocados en la Bolsa Mexicana de Valores y servirán para mejorar la infraestructura educativa pero también, obviamente, para dar derechos y ganancias a quienes metan su dinero al mercado de la educación pública-privada.
Todo el teatro de la llamada reforma educativa queda de manifiesto como mero forcejeo por el control administrativo y político del profesorado nacional para abrir paso al negocio que desde Televisa y organizaciones como Mexicanos Primero se ha estado impulsando. Los trabajadores de la educación, formados en el nacionalismo revolucionario, defensores de la escuela pública como conquista popular, son un obstáculo, sobre todo las secciones más politizadas y combativas agrupadas en la CNTE, para otro de los grandes negocios del sexenio. Por ello se tumbó a la cacica Elba Esther Gordillo, que habría exigido porciones grandes del pastel. Por ello se ha mantenido una guerra abierta contra los profesores disidentes, sobre todo los de Oaxaca. Por ello se nombró a Aurelio Nuño secretario de Educación, para que administre los 50 mil millones de pesos que se pretende obtener de aquí a las elecciones de 2018 mediante los citados bonos bursátiles y emprenda la vistosa obra de combinar tal inversión privada con fondos públicos para una colosal dignificación de las escuelas públicas (convirtiéndolas progresivamente en propiedad privada). La banda (sobre los ojos) se cae.
Inglés para los niños de primaria, más instrumentos financieros para apoyar obras de infraestructura y negocios energéticos, y la contradictoria creación de una secretaría de cultura, a partir del próximo presupuesto bajo cero, son otros de los anuncios dados en el mensaje peñista que cerró con tambores de guerra electoral contra el populismo, la demagogia y la intolerancia, en una descuadrada alocución que hizo ver a Andrés Manuel López Obrador como el fantasma que asusta los sueños de negocios dorados y de continuidad en el poder de la banda que cae.
Todo ello al mismo tiempo que la investigación sobre la Casa Blanca, hecha por Rafael Cabrera, Daniel Lizárraga, Irving Huerta y Sebastián Barragán, coordinados por Carmen Aristegui, ganaba el Premio Nacional de Periodismo y se incluía entre los diez trabajos finalistas del premio Gabriel García Márquez. ¡Hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
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DINERO

Desdibujado, Peña Nieto enfila hacia 2018
Vicente Fox debuta como petrolero
Suben de precio cable, luz y cemento
Enrique Galván Ochoa
 
Peña Nieto comenzó a andar el segundo tramo de su sexenio, sin embargo, no será el personaje central. Se adelantó la sucesión, el futurismo se convirtió en presentismo. El escenario en los meses que vienen lo ocuparán los personajes que podrían remplazarlo en 2018: Manlio Fabio Beltrones, José Antonio Meade, Aurelio Nuño, Andrés Manuel López Obrador, Gustavo Madero, y muy disminuidos, Luis Videgaray Caso y Miguel Ángel Osorio Chong. (Lista enunciativa, mas no limitativa). El Presidente está tratando de darle oxígeno al tramo que le queda por recorrer con dos compromisos (tiene pendientes de cumplir alrededor de 200 que hizo en campaña). Primero, no endeudar más al gobierno, y segundo, no aumentar impuestos. El primero no podrá cumplirlo. Tendrá que contraer nuevas deudas al menos para pagar los intereses de 8 billones de pesos que ya debe. Además, en su tercer Informe anunció la emisión de bonos en la Bolsa Mexicana de Valores para financiar infraestructura educativa. Eso es deuda. También habló de dos nuevos instrumentos financieros: Fibra E y Certificados de Proyectos de Inversión, ‘‘que servirán para detonar proyectos de infraestructura en diversos sectores, incluido el energético’’. Será necesario que nos expliquen más de qué se trata, no vayan a resultar más cargas para las finanzas públicas. El otro compromiso –no aumentar impuestos– es insuficiente. Lo necesario y urgente es bajarlos.
Nuevo petrolero
Es de suponer que verificaron sus antecedentes antes de incorporarlo al negocio y están conscientes de los riesgos. La compañía mexicana EIM Capital y la estadunidense American Energy Partners, con sede en Oklahoma, anunciaron una asociación para participar en el negocio del petróleo, ¿y a quién creen ustedes que llevan como socio? Ni más ni menos que a Vicente Fox. Candorosamente las empresas dicen lo siguiente: ‘‘Ante la continua baja de los precios del petróleo y los desafíos específicos de México que siguen acosando el enfermo sector de energía del país, el anuncio proporciona al menos un impulso sicológico al hasta ahora arduo proceso de implementación de la reforma energética aprobada en diciembre de 2013’’. ¿Impulso psicológico? Qué mal chiste. De acuerdo a la información disponible, la compañía EIM Capital es una administradora de fondos de capital privado con sede en la ciudad de México, dedicada exclusivamente a nuevas inversiones en el sector energético mexicano. Está dirigida por el CEO Franco C. Hamdan y el ex presidente Vicente Fox.
Los aumentos
El mito de que la devaluación no genera aumento de precios llega a su fin. A partir del primero de septiembre el sector de la industria y el comercio paga 9.4 por ciento más en su tarifa de electricidad. Y el de la construcción será impactado por un alza de 7 por ciento en el cemento. Pero tal vez lo que más duela a las familias es el aumento del cable. Me escribe Fausto Torres: ‘‘¿Pues no que la depreciación era buena?, ¿no que la reforma de telecomunicaciones bajaba los precios?’’ Y anexa a su mensaje un aviso de Telecable en el sentido de que a partir del próximo día primero de octubre la tarifa básica subirá a 323 pesos, 4% más de la actual. ¿Y las demás cableras harán lo mismo? Telecable cubre una extensa región de la República: Jalisco, Aguascalientes, Michoacán, Guanajuato, Colima, Nayarit, Zacatecas, Chiapas, Querétaro y Tamaulipas.
@Vox Populi
Asunto: Las sobras de las obras
Debo confesar que voté por Miguel Ángel Mancera, pero ¿a qué asesor se le ocurrió la brillante idea de los falos amarillos (perdón, los palos amarillos) y macetones en las esquinas más transitadas de Marina Nacional? Están creando un gigantesco cuello de botella y un viaje de 10 minutos se ha convertido en una pesadilla de tres cuartos de hora. Tuvieron que poner agentes de tránsito, y ni así. Los peatones siguen cruzando en cualquier lado y nadie los sanciona: los malos somos los automovilistas que tenemos que ir a trabajar o a llevar a los niños a la escuela.
Sara Giambruno/Distrito Federal
R: La clave de los falos, o palos, querida Sara, está en una famosa frase: ‘‘Sin obras no hay sobras’’. El autor fue un célebre priísta pero ha sido adoptada ardorosamente por todos los políticos, cualquiera que sea su partido. Alguien va a levantar unos buenos billetes. 5 words history.
Tuits
Qué ganas tengo de que los mexicanos, como #Guatemala, mandemos a juicio a cada político que ha abusado del poder. #FueraCorruptos
@yohaliresendiz
Humberto Mussacchio: ‘‘El llamado Corredor Cultural Chapultepec es un atraco a los capitalinos’’ #NoShopultepec
Luis Zambrano @ZambranoAxolote
Entramos a esta segunda mitad con muchas ganas y más fuerza. #TercerInforme. 3 años Moviendo a México.
Enrique Peña Nieto @EPN
Twitter: @galvanochoa
FaceBook: galvanochoa



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