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martes, 28 de febrero de 2017

México,SA


Peñalandia zozobra
Economía desinflada
SE: ¿ni un paso atrás?
Carlos Fernández-Vega
 
Recién iniciado el sexenio que llegó a mover a México (léase destartalar a…), el mensaje del flamante inquilino de Los Pinos resultaba por demás alentador: Vienen, de eso estoy convencido, mejores tiempos para todos los mexicanos. Fue la presentación en sociedad de Peñalandia (igual de fallida que Calderolandia, Foxilandia y las demás), pero 50 meses después el deterioro nacional es ostentoso y los mejores tiempos se mantienen prófugos.
Lo anterior se refuerza –por si hubiera necesidad– con lo dicho ayer por el secretario de Hacienda (en el sexenio actual y en el anterior), José Antonio Meade: “Nuestra expectativa de crecimiento económico hoy es menor (que la planteada en el paquete económico de 2017, aprobado por el Congreso) y (ahora) se ubica entre 1.5 y 1.7 por ciento. Reconocemos y hacemos nuestro, para efectos de nuestro trabajo interno, que los pronósticos y consejos de mercado hoy nos ubican en una realidad de crecimiento menor (La Jornada, Miriam Posada)”.
Bien, cuando menos el secretario Meade ha tenido los tamaños para reconocer que para el presente año su pronóstico original andaba en la luna. Eso es bueno, aunque no sirve de mucho. Sin embargo, no es la primera vez que el equipo hacendario equivoca sus cálculos, y por mucho. De hecho, con Peña Nieto en Los Pinos esa ha sido la norma, no la excepción.
Recuérdense los maravillosos tiempos del ex ministro del (d) año, Luis Videgaray (hoy aprendiz de canciller), cuando despachaba en la Secretaría de Hacienda: de los cuatro pronósticos oficialmente realizados por él, falló en los cuatro, y la reconsideración que ayer hizo pública José Antonio Meade se refiere a la estimación número cinco del propio señor de Malinalco (el paquete económico lo armó el propio Videgaray, aunque a Meade le tocó presentarlo al Congreso). Entonces, el susodicho pierde por goliza y en el ámbito en el que se dice experto (habrá que imaginar cómo le irá a la diplomacia mexicana con el meritorio).
En tiempos de campaña electoral, Enrique Peña Nieto –siempre asesorado por Videgaray– llegó a prometer 5 por ciento de crecimiento económico anual, aunque tal proporción la condicionó a que sus reformas fueran aprobadas por el Congreso. Y éste le aprobó todas, una tras otra y sin chistar, de tal suerte que, sin ser la salvación nacional, a estas alturas aquel porcentaje mágico tendría que ser efectivo.
Pero no. De hecho, a pasos agigantados aquel 5 por ciento cada vez se aparta más del panorama mexicano. Como en este espacio se ha comentado, el resultado económico en tiempos de Peñalandia se asemeja al conteo boxístico previo a declarar el nocaut: 3, 2, 1, se acabó.
En el recuento, desde el inicio mismo del sexenio el compromiso gubernamental de avanzar a paso veloz (con las reformas, claro está) fue contundentemente rebasado por la realidad, y año tras año ésta se impuso de manera cruel. Así, el 5 por ciento prometido en campaña fue reconsiderado –por llamarlo de esa forma–, y de haberse cumplido a cabalidad el nuevo pronóstico oficial (establecido en los Criterios Generales de Política Económica), a estas alturas el crecimiento económico, como promedio anual, sería de 3.54 por ciento.
Pero ni lejanamente se cumplió tal pronóstico (mucho menos el original), y de ser real la estimación que para 2017 ayer divulgó el secretario Meade, en cinco años de Peña Nieto en Los Pinos la tasa promedio anual de crecimiento no pasaría de 1.9 por ciento, es decir, 2.6 veces menos que el compromiso original (5 por ciento) y la mitad de lo considerado en los Criterios Generales de Política Económica (3.54). Así, Peñalandia zozobra y aquí no hay que buscar intereses desestabilizadores, porque todas y cada una de las cifras son del propio gobierno peñanietista.
Seis gobiernos al hilo han fracasado rotundamente en materia de crecimiento y bienestar social. Paradójicamente, todos basaron sus campañas electorales y sus posteriores reformas utilizando de bandera ese par de elementos, es decir, dejar atrás la mediocridad en materia de crecimiento, repartir democráticamente el ingreso y la riqueza, y elevar el nivel de vida de los mexicanos al de los noruegos. ¿Resultado? Dos por ciento como promedio anual de avance, una espeluznante concentración del ingreso y la riqueza, y más de 63 millones de paisanos en la pobreza.
¿Cómo se llamó la zarzuela de 2 por ciento? De Delamadrilandia a Peñalandia, sin olvidar Salinaslandia, Zedillolandia, Foxilandia y Calderolandia. Eso sí, por frases de batalla no paran y los seis destacan por su creatividad: renovación moral, solidaridad, bienestar para la familia, cambio, para vivir mejor y México en movimiento, respectivamente. Treinta y cinco años al hilo, y allí están los resultados.
Como ayuda de memoria vale recordar que en diciembre de 2012 el gobierno peñanietista prometió un crecimiento económico de 3.9 por ciento para 2013, pero en los hechos a duras penas reportó 1.1. Ese fue el año de las reformas estructurales, y por ello se animó a pronosticar una proporción igual para 2014, pero en los hechos no pasó año de 2.1 por ciento. Ya con las reformas aprobadas y en operación, para 2015 estimó un crecimiento de 3.7, aunque la realidad se impuso y fue más allá de 2.5.
Para 2016 y 2017, originalmente los genios de Hacienda pronosticaron un crecimiento en cada caso de hasta 3.6 por ciento. Se conoce ya el resultado oficial para el primero de los años citados (2.3 por ciento), y ahora Meade tiene la cortesía de que si bien va se alcanzaría 1.5-1.7, aunque desde enero organismos e instituciones financieros lo rebajaron a 1.3, y descontando.
¿Qué sigue? ¿El séptimo de la temporada? Ya chole.
Las rebanadas del pastel
Dice el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, que “México romperá pláticas del TLCAN si Estados Unidos grava productos. En el momento en que digan ‘vamos a fijar un arancel de 20 por ciento a los autos’, me levanto de la mesa”. Bien, entonces que vaya preparando sus maletas, porque se trata del mismo personaje que en enero pasado aseguró que el gobierno peñanietista no renegociaría el tratado mencionado ni el ATP (México no dará un paso atrás, según él) y ya ven: allí está sentadito, en espera de lo que digan los gringos… El dólar a 20.25 masacrados pesitos, y el precio del diésel un centavito para abajo; no hay modificación al de las gasolinas.
Twitter: @cafevega





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